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Título:
Cuando el amor vuelve a tocar el corazón
Autor: chibineko
NOTA: Todos los personajes de este fanfic pertenecientes a la serie de Rurouni
Kenshin son propiedad exclusiva de su autor Nobuhiro Watsuki.
Advertencia: Este es un fanfic del tipo yaoi, lo que quiere decir relaciones
chico-chico, y además contiene escenas lemon (descripción de escenas
sexuales), no es apto para menores de edad; si no es de su agrado este tipo de
lectura, por favor no sigan.
Capítulo IV: Adiós a la inocencia
Kamatari se encontraba esperando a Matt y Kate en el tercer piso junto a la
ventana por donde generalmente subía al techo desde hacía casi 20 minutos;
estaba ya bastante frío pues la noche estaba bastante avanzada, y además ya
empezaba a darse cuenta que sus amigos no vendrían.
*Tal vez Matt-san decidió hacer alguna otra cosa; tal vez se distrajeron con
algo; o tal vez...*- Kamatari sonrió con picardía ante este último
pensamiento; Matt-san tenía razón, tenía una mente muy pervertida, sobre todo
teniendo en cuenta que él nunca... movió la cabeza con una ligera sonrisa,
pero que ahora demostraba una honda tristeza; después de todo, eso ya no podría
ser, pues ese era su regalo especial para él... pero ya no estaba- *¡Ya deja
de pensar tonterías Kamatari no baka!, piensa mejor que hay una noche especial
aguardándote* - y tras este pensamiento se levantó y se dispuso a volver sobre
sus pasos a su rinconcito cerca de la laguna; cuando el sonido de unas pisadas
venidas desde atrás de su espalda le hicieron poner instintivamente con la
guardia arriba, pero el sonido de una voz demasiado familiar hizo que todo su
ser se estremeciera, y que su guardia se desmoronara cual castillo de naipes
alcanzado por un fuerte viento.
"Pero Kamatari, que sorpresa encontrarte por aquí, que se supone que haces
en este lugar y a estas horas, sobre todo teniendo en cuenta lo frío que está"-
Steven como siempre uso su elocuente tono de voz, ese tono tan confiado, tan
seguro y fuerte, que hacia que Kamatari se sintiera del todo indefenso.
"Stev- Steven-san... ¿q-qué está haciendo usted aquí?- pregunto
Kamatari sin saber muy bien como reaccionar debido a la sorpresa del inesperado
encuentro.
"Hey!, yo pregunté primero"- dijo Steven con una de sus acostumbradas
y arrebatadoras sonrisas- "pero si te hace sentir mejor, te recuerdo que mi
habitación está en este piso, así que supongo que no es tan extraño que yo
me encuentre paseando por aquí, es que sentí ganas de caminar. Pero bueno,
creo que con eso ya respondí tu pregunta, así que te toca responder la mía;
entonces, ¿qué estás haciendo por aquí?"
Kamatari, quien hasta ese momento había estado sentado en el alféizar de la
mencionada ventana, se levantó rápidamente diciendo que no importaba pues ya
se iba; pero en ese momento una brisa fría llegó por la ventana haciéndolo
temblar de pies a cabeza como una hoja; tras lo cual Steven le hecho una mirada
clínica y acercándose a él puso el torso de una mano sobre la mejilla derecha
de Kamatari, tras lo cual frunció el ceño pues Kamatari volvió a
estremecerse, aunque esta vez definitivamente no era por el frío.
"Hmmmm, estás helado hombre. ¿Cuánto tiempo has estado aquí?, ¡¡¡¡pareces
un pedazo de hielo de lo frío que estás!!!!"
*¡FRIO!, pero si eso es lo último que tengo ahora* - pensó de manera
involuntaria Kamatari; y estaba en pleno inicio de huida cuando un cálido
abrigo fue puesto sobre sus hombros, dándose con la sorpresa de que Steven se
había quitado el abrigo que llevaba puesto y se lo había colocado encima,
junto a uno de sus brazos, mientras comenzaba a guiarlo hacia algún lugar; tras
lo cual Kamatari miró interrogante a Steven.
"No voy a dejar que te resfríes, por andar por allí, todo hecho un cubo
de hielo"- dijo Steven por toda respuesta - "ven que te invito algo
caliente".
Y sin dejar que Kamatari replicara ni un "A", Steven guió a un
completamente atontado y hechizado Kamatari hacia su habitación .... cual cobra
real guía a su presa directamente hacia sus fauces.
**************************
La habitación de Steven no podía decirse que fuera amplia, era ENORME; tenía
de todo, desde su propia salita de star hasta una cocina muy bien equipada con
suficientes implementos para cocinar allí todo un banquete... ¿No que estaba
prohibido cocinar dentro de los cuartos?;... pero eso no era en definitiva lo
que tenía más preocupado a Kamatari, sino la graaaaaannn cama doble que se podía
ver cómodamente instalada en la habitación contigua, y que estaba a la vista y
paciencia de todos debido a que la puerta que comunicaba ambas habitaciones
estaba abierta de par en par, al igual que otra más pequeña, osea una simple
al costado... ¡Cielos, con decir que era la única habitación que veía con
dos cuartos era bastante!. Kamatari volvió entonces su vista a la figura del
hombre que estaba en ese momento con una tetera de agua hirviendo recién salida
del fuego en una mano, y dos tazas de té recién preparado en frente él. La
verdad era que Steven-san estaba siendo muy amable con él; lo cual no
significaba que debía bajar la guardia... ¿qué guardia?... decidido, no podía
ser descortés ante tanta amabilidad, así que se tomaba la bebida lo más rápido
que podía y se iba; así no ofendería a nadie y todo estaría bien. En ese
momento Steven se acerco junto con las humeantes tazas hasta el sofá donde
estaba sentado Kamatari, sentándose junto a él y ofreciéndole amablemente una
taza de té junto a una de esas perturbadoras sonrisas.
"Espero que te guste el té Kamatari... lo que pasa es que no acostumbro a
beber café, me pone irritable y de mal humor, y no tengo porque fastidiarle la
vida a nadie. ¿Lo tomas con una o dos de azúcar"
"Con dos"- señalo un angustiado Kamatari, debido sobre todo a las
perturbadoras sensaciones que le producía la cercanía de ese hombre.
Steven procedió a entregarle la taza de té a Kamatari, y se acomodó mejor;
con lo que de alguna manera quedó indiscutiblemente mucho más cercano a
Kamatari; quien a estas alturas del partido ya estaba sudando frío el
pobrecito.
"Y entonces.... que era lo que estabas haciendo deambulando por estos lares
a esta horas de la noche"- preguntó Steven con una voz... ¿seductora?.
La verdad es que Kamatari no tenía ningún problema en responder esa respuesta,
pero en sus ganas locas de zafarse de ese toque, fijó su vista en el gran
librero que se encontraba empotrado en una de las paredes de la habitación, y
el cual estaba dotado de una gran cantidad de libros; y entonces de manera casi
inconsciente se paró y se dirigió hacia el librero, fijándose así mejor en
el tipo de libros que se encontraban en él; dándose cuenta y con sorpresa de
la gran variedad de libros que se encontraban en este; no solo había libros de
leyes, los cuales por cierto eran de muy buena calidad, sino que había libros
de literatura, arte, diccionarios de traducción de varios idiomas al inglés,
incluyendo uno japonés-inglés, uno muy, muy grande por cierto... ¡Y con lo
que había sufrido él para encontrar su pequeño diccionario de bolsillo!; y
mirando un poco más pudo ver con sorpresa libros en otros idiomas, incluyendo
un par en su idioma natal, y los cuales no solo parecían ser antiguos, sino
originales... ¡¿Qué hacen esos fuera de un museo?!, se encontró preguntándose
a si mismo Kamatari cuando un tibio aliento tras su cuello hizo que la carne se
le pusiera de gallina.
"Oye!, no me gusta que me dejen hablando solo, sabes?".
Kamatari podía sentir como la sangre se le subía a la cabeza, y trató de
hacer conversación mientras ideaba como salir de allí, teniendo en cuenta que
para llegar a la puerta tenía que pasar por sobre Steven, y llegar hasta el
otro lado de la habitación.
"Errrr.... si, lo siento; es que me impresionó la cantidad de libros que
tiene, debe gustarle mucho la lectura Steven-san"
"Hmmm, la verdad es que todos eso libros me los han enviado de mi casa; mi
hermano mayor jura y rejura que de esa manera sacaré mejores notas... como si
un libro pudiese arreglarle a uno las notas..."
Ante tales palabras tan... tan... tan bakas!!!; Kamatari olvido su miedo y se
dispuso a darle un supersermón acerca de los buenos libros, el estudio, las
responsabilidades y la importancia de obtener buenas calificaciones; le habían
tocado una fibra sensible y es que le molestaba mucho que alguien tuviese la
osadía de decir algo como eso con todos esos maravillosos libros a la mano,
cuando él y Matt-san tenían que arrastrarse por toda la biblioteca durante
horas y horas todos los días para conseguir lo que necesitaban para hacer sus
trabajos; y estaba en plena oratorio cuando se dio cuenta de la miradita que le
había estado echando encima el sermoneado durante todo ese tiempo.
"Y-yo lo siento; no debí de haber dicho eso... es mejor que me vaya de una
vez... con su permiso Steven-san..."
Pero en el preciso momento en que Kamatari estaba camino a la puerta, un fuerte
brazo lo sujeto de la cintura al mismo tiempo que lo comenzaba a jalar para atrás,
justo hasta quedar por completo junto a Steven, osea con el pecho de Steven
pegado a su espalda... junto a todo lo demás.
"Ya deja de tratarme de usted"- dijo Steven con la voz en un susurro
al oído de Kamatari- "Quiero que me trates de tú".
"S-steven-san; ¿qué ... qué está haciendo?, por favor... sueltem...."
Pero Kamatari interrumpió bruscamente la frase que estaba profiriendo al sentir
una mano acariciar sus caderas.
"Oh, no puedes hablar en serio, ¿verdad?; ¿tienes la más mínima idea de
lo que me has hecho sentir desde la primera vez que te vi?. No tienes idea de lo
hermoso que eres, ¿no es verdad?"
*¡¿Hermoso yo?!, ¡¿Es que acaso no se ha visto en un espejo?!* - se encontró
pensando para si mismo Kamatari; sintiéndose poco después realmente
despreciable por este tipo de pensamientos, tras lo cual comenzó a forcejear
para liberarse del intimo abrazo, sin percatarse del todo que no estaba usando
toda su fuerza, por no decir que no estaba utilizando ninguna fuerza.
"¡Yamete! (detente)"- fue lo único que atinó a decir Kamatari
mientras continuaba en sus inútiles esfuerzos por liberarse.
"No, no me pidas eso por favor"- exclamó Steven entendiendo lo que
Kamatari había dicho- "Por favor no me pidas algo así, si no te tengo
ahora juro que me volveré loco"- la voz de Steven se estaba convirtiendo
en un rugido cada vez más apasionado a cada palabra que pronunciaba.
Con un movimiento rápido Steven dio vuelta a Kamatari sobre su propio sitio,
teniéndolo así frente a frente, tras lo cual y prácticamente sin dejar
siquiera un segundo correr tomo los labios de Kamatari entre los suyos propios
en un beso bastante apasionado, no dejando pasar tampoco mucho tiempo antes
invadir la boca del joven oriental, haciendo que Kamatari perdiera no solo el
aliento, sino también la noción de lo que estaba sucediendo; por lo que no se
dio cuenta de que Steven le separo las piernas y alzándolo con una mano por los
muslos y la otra sujetándole la espalda, lo estaba llevando de manera rápida
hacia la otra habitación; hasta que fue soltado encima de la cama al mismo
tiempo que el beso del cual había estado preso llegaba a su fin.
Inicio del Lemmon
"¿Por ... por qué?"- se encontró preguntando con sorpresa;
recibiendo por toda respuesta una mirada llena de deseo de parte de la persona
que estaba delante suyo... y que se estaba quitando la camisa.... y los
pantalones... haciendo que Kamatari perdiera una vez más el habla; no podía
creer que todo eso le estuviese sucediendo en realidad, no a él...
Por su parte Steven, quien estaba prácticamente desnudo pues solo le quedaba la
ropa interior encima; se comenzó a acercar a un asustado Kamatari de manera
lenta y peligrosa, acompasando sus movimientos como los de un gato salvaje a
punto de saltar sobre su presa; y no paro hasta encontrarse apoyado sobre brazos
y piernas, justo encima de Kamatari, quien lo miraba con los ojos abiertos de
par en par, y una expresión mayúscula de terror pintado en el rostro; pero
Steven no parecía notar en esto, o en todo caso no le tomaba demasiada
importancia.
"Juro que será la mejor noche de tu vida; tanto así que cuando termine no
volverás a sentir lo mismo con nadie más..."- dijo el joven rubio; al
momento que volvía a besar ferozmente a Kamatari en los labios, al mismo tiempo
que con una de sus manos comenzaba a desabotonar la camisa que llevaba puesta
Kamatari, quien una vez más no se dio cuenta de nada hasta que sintió la piel
desnuda de su pecho arder ante el contacto del pecho, igualmente desnudo de
Steven; tras lo cual nuevamente volvió a forcejear para liberarse del contacto
tan intimo; pero paró de manera intempestiva al sentir una mano intrusa meterse
dentro de sus pantalones y acariciar su miembro; ya duro debido a la excitación
que recorría su cuerpo, sin que lo hubiese podido evitar, y para su completo
disgusto.
"Hmmmm; jamás pensé que fueras tan dulce"- exclamó Steven entre
besos y mordiscos en la curva del cuello , pues había dejado sus labios para
comenzar a explorar el rostro y cuello de Kamatari; tratando de hacerle perder
el control con caricias y besos repartidos por todo su cuerpo; aunque la verdad
era que sin que él mismo se diera mucha cuenta de lo que sucedía, también había
comenzado a perder el control sobre sí.
"Ie (no)"- fue todo lo que, nuevamente, atinó a decir Kamatari, con
lo último que le quedaba de aliento... sabía que debía de resistirse, sabía
que debía de irse; pero algo más fuerte que él se lo impedía, y ese algo era
todo ese deseo reprimido que había estado acumulando durante años mientras
trataba de ganarse el amor de Shishio-sama al estar entre los Juppon Gatana y
luchar por realizar el sueño del hombre que tanto amaba..... *¡¡Shishio-sama!!*
pensó de manera intempestiva entre los besos y caricias que Steven ahora repartía
sobre su pecho, al tiempo que, ahora se daba cuenta Kamatari, estaba quitándole
el pantalón pues ya lo había despojado de los zapatos y las medias, al igual
que el mismo Steven ya se había librado de toda prenda de ropa; y nuevamente
comenzó a forcejear por librarse del que ahora estaba encima suyo, pero esta
vez con fuerza; no podía entregarle a ese hombre el regalo que había guardado
tan celosamente para Shishio; ¡¡Y ahora que él estaba muerto no se lo
entregaría a nadie más!!.
Al notar el brusco cambio de actitud en su compañero, Steven se desesperó;
nunca había obligado a nadie a tener relaciones con él, y más de una vez se
había detenido pues abusar de otra persona era algo fuera de discusión para él;
pero esto era diferente, era algo que estaba más allá de su voluntad. Si perdía
ahora a esa hermosa joya de Oriente, si no compartía esa noche con él, algo en
su interior le decía que se volvería loco, que moriría en el acto y sin
remedio; tenía que poseerlo, tenerlo para él, hacerle olvidar a cualquier otra
persona con la que hubiese estado; aunque la verdad es que no entendía muy bien
el porque de su desesperación, pero en ese momento muy poco le importaban los
porqués; solo sabía que debía de hacerlo, y eso era todo lo que importaba.
Con desesperación ante la perspectiva de perderlo todo, con movimientos ágiles
y que daban a notar su experiencia, pues si algo era verdad es que no era un
santo, aunque tampoco los rumores que se decían de él eran del todo verdad, no
había tenido más de 100 personas diferentes en la cama, pero si más de una
docena hasta donde él recordaba; bueno, regresando a lo que estaba sucediendo,
Steven terminó de sacarle la ropa por completo a Kamatari, al tiempo que
evitaba con desesperación que este se escapara de debajo suyo debido a los
nuevos intentos que sucedían por parte de Kamatari para huir de allí.
Nuevamente y con gran destreza, comenzó a explorar el pecho de Kamatari, esta
vez mordiendo y succionando las tetillas de este, al tiempo que de manera
desesperada y a la vez inconsciente comenzó a buscar un contacto aún más
intimo entre los dos; todo control ejercido por Steven sobre sí mismo se había
esfumado por completo, y si la respiración de Kamatari era agitada e irregular,
la de él no lo era menos. Mientras la boca de Steven se deleitaba en el pecho
de Kamatari, quien había comenzado a proferir gemidos cada vez más fuertes
para completo placer de su compañero; Steven comenzó a mover inconscientemente
su sexo contra el de Kamatari, sintiendo un gran placer al hacerlo; necesitaba
cada vez más, así que cada vez se movía más rápido. Mientras que Kamatari
sin poder evitarlo comenzó a seguirle el ritmo al rubio, mientras que de manera
innegable él también se excitaba cada vez más, mientras que su cuerpo era
inundado por sensaciones que nunca había experimentado antes; olvidándose por
completo de todo lo que había estado pensando momentos atrás, incluyendo a
Shishio; pues su mente estaba completamente nublada, y lo único que sabía era
que su cuerpo comenzaba a pedir más, aunque su mente le dijera que debía de
detenerse, y su corazón llorara por el acto que estaba a punto de cometer, aún
sin estar muy seguro de en que consistía este.
Steven comenzó a sentir la antesala que tan bien conocía, aquella que le dice
que está a punto de llegar al punto más alto del momento de placer; pero que
alguna manera podía sentir que esta vez era diferente; esta vez toda sensación
estaba muy por encima de cualquiera de sus expectativas; al igual que podía
sentir que su pareja estaba llegando a tal punto junto a él *Oh!, por Dios!;
esto es increíble!* pensó al momento que reclamaba nuevamente un furioso y
apasionado beso de los labios del hombre con quien ahora se encontraba; y justo
un momento después de que se separara del beso dos gritos unidos en uno solo
inundaron la habitación, al tiempo que el joven rubio caía satisfecho sobre el
pecho de su amante; pero no se dio tiempo para un descanso, con pasión reclamó
otro beso de los labios de Kamatari, mientras que con una de sus manos
acariciaba ambos miembros ahora húmedos debido a la explosión de pasión
momentos antes ocurrida.
"Aún no estoy satisfecho"- dijo Steven con voz ronca entre besos a
Kamatari- "Aún deseo mucho más de ti"- le dijo con pasión, aún
cuando sabía que hasta ese momento nunca había sentido algo parecido con
persona alguna en su vida.
Luego de sus ardientes palabras, Steven separó la mano con la que había estado
acariciando su miembro y el de su pareja, en especial el de este último, la
cual ahora esta húmeda y resbalosa; y sin dejar de besar a Kamatari, comenzó a
acariciar la espalda de este con la otra mano, mientras bajaba suavemente
efectuando un lento recorrido por la columna vertebral del joven japonés, hasta
llegar a los muslos de este; y de manera suave y fuerte a la vez, le separó las
piernas poniendo una a cada lado de sí, mientras que con la mano húmeda comenzó
a tantear el trasero de su pareja hasta encontrar el orificio que había estado
buscando, introduciendo así y de manera paulatina uno, luego dos y por último
un tercer y húmedo dedo al interior de su pareja, quien comenzó a proferir
gemidos de protesta ante la invasión; pero que eran acallados debido al beso
del rubio.
Luego de unos minutos, los cuales pasaron de manera lenta y demasiado rápida a
la vez; Steven retiró tanto su mano como su boca del cuerpo de su pareja, y mirándolo
de manera salvaje a los ojos le regaló una sonrisa cargada de pasión, deseo y
la promesa de algo inentendible para Kamatari.
Tan solo un momento después Kamatari puedo sentir la presión de algo duro
contra si mismo, algo que amenazaba con entrar en su cuerpo; y entonces pudo
entender que era lo que estaba a punto de pasar, pero no pudo detenerlo, pues el
ingreso de Steven a su cuerpo fue recibido con un grito ahogado por parte del
oriental, quien se encontraba en un mar de sensaciones divididas en especial
entre el dolor y el placer que en ese momento se fusionaban en un solo e
indescriptible sentimiento.
Por su parte, Steven trató de ingresar de la manera más lenta que su cuerpo
impaciente le permitía; la sola idea de lastimar a Kamatari de manera alguna lo
mataba; pero el hecho de estar consumando la unión de esa noche lo sacaba de si
mismo; y después de sentir la estrechez de su compañero no pudo soportar mucho
tiempo antes de desear sentir todo aquello de una vez; hundiéndose así de una
sola embestida, disfrutando un momento de ese primer instante, para luego
comenzar con el delicioso ritual del acto sexual en si; sintiendo a cada
embestida estar a la vez en el mismo cielo, y ser abrazado por las más cálidas
llamas del infierno; era un placer y a la vez una tortura estar poseyendo a ese
regalo que había venido de manera exclusiva para él desde el misterioso país
del sol naciente. Poco después algo parecido a lo que hoy se conocería como
una corriente eléctrica recorrió el cuerpo de Steven; él ya sabía lo que eso
significaba, pero igual se sorprendió aún dentro de su delirio, pues siempre
había podido controlarse muy bien, y ese día todo estaba por completo fuera de
control. ¡Él quería darle más placer a Kamatari!, ¿Cómo era posible que
esto estuviese sucediendo?. Pues poco era lo que podía hacer, pues un momento
después y con un gruñido ronco llegaba al clímax del acto, sintiendo en ese
momento aún más placer del que había sentido cuando explotó por primera vez
esa noche; y para su sorpresa, también esta segunda vez Kamatari llegó al clímax
junto a él, con lo cual con una sonrisa satisfecha y aún dentro de su amante
cayó sobre el pecho de este, al momento que salía de manera lenta hasta
acomodarse mejor para darle un húmedo y tierno beso a Kamatari, quien tenía
cara de no saber muy bien en donde se encontraba en ese momento, y aún tenía
las mejillas rojas, *Tan rojas como dulces y maduras fresas silvestres* pensó
para sí Steven, al momento que lo abrazaba fuertemente, esperando que la
respiración de ambos volviera a ser normal.
Fin del Lemmon
Steven pensó para si que una vez que tuviese a ese lindo muchacho oriental una
vez se le pasarían los efectos de lo que fuese que había estado actuando sobre
él; y que lo hacía desear a Kamatari; pensó que luego de eso ya no desearía
nada más de él como ya le había pasado anteriormente; pero para su sorpresa
no fue así, pues mientras sostenía a Kamatari entra sus brazos esperando que
recobrara su respiración normal sintió la terrible necesidad de pasar toda la
noche junto a ese lindo chico de cabello oscuro; y no solo para seguir con la
apasionada sesión... oh, no; sino para dormir juntos durante toda la noche, y
que al despertar lo primero que viese fuese el rostro sonriente de su amante que
lo recibiría con un suave beso de buenos días, solo para volver a amarse de
nuevo por la mañana. Era raro, nunca había deseado eso con otra persona, y
algo en su mente le decía que debía averiguar el porque; pero con Kamatari
entre sus brazos en ese momento, poco le importaban esos pensamientos en ese
momento, pues no pensaba que algo diferente a lo que él deseaba pudiese
suceder.
Por su parte Kamatari ya casi había recuperado su pulso normal; pero lo que si
había recuperado por completo era la perspectiva de lo que había pasado. Allí,
con el rostro apretado contra el pecho de Steven Wildfire; el joven guerrero se
sentía completamente miserable, y deseaba que la tierra se lo tragase, quería
huír de allí de inmediato y lo más pronto que se pudiese... *Shishio-sama...
perdóneme por favor, perdí lo único que me quedaba para usted*; y mientras
pensaba en esto de sus ojos comenzaron a salir lagrimas que se mezclaron con el
cálido sudor que bañaba ambos cuerpos; y entonces sin previo aviso se separó
del hombre que estaba a su lado y se incorporó, levantándose así de la cama y
separándose de esta.
"¡¡Espera!!"- dijo con turbación Steven al ver a Kamatari salir de
su abrazo de forma tan intempestiva- "no tienes porque irte, puedes pasar
la noche aquí conmigo"- lo último que quería era que Kamatari se
marchara de su lado; quería... no, necesitaba que Kamatari se quedara a su lado
esa noche, lo necesitaba de manera desesperada.
Paso un momento pero Kamatari no respondió; sino que siguió dándole la
espalda como lo había estado haciendo desde el momento en el que se incorporó.
Un momento después se movió del lugar en donde había estado, pero no hacia
Steven, sino hacia donde estaba desperdigada su ropa, lo que vale decir por toda
la habitación, pues Steven había tirado la ropa por todos lados. Un momento
después comenzó a vestirse en silencio ante la azorada mirada del rubio.
Steven no podía creer lo que estaba viendo... ¡Se iba!, ¿Acaso no habían
pasado una increíble noche?, ¿es que había hecho algo mal?. Debía de hacer
algo para detener a Kamatari y pronto.
"¡Espera!, ¿qué no me oyes?, no tienes porque irte..."- entonces
Steven miró a la otra cama de la habitación y un pensamiento surcó por su
mente- "si crees que alguien podría venir, te equivocas, el único que
vive en este cuarto soy yo"- pero al ver que Kamatari no hacia mucho caso,
y que estaba colocándose la camisa se desesperó- "Si crees que alguien
dirá algo al verte salir del cuarto en la mañana también te equivocas; el único
que vive en todo el tercer piso soy yo; alquile todo el lugar.... ¡Así como
las habitaciones del piso de abajo que están directamente debajo de nosotros!,
¡Nadie oyó nada!"
Kamatari paro por un momento lo que estaba haciendo, aunque ya tenía la camisa
casi totalmente abrochada, respiró hondo y continuo. Esto desesperó aún mas a
Steven, quien ya no sabía que recurso utilizar.
"¡¿Por qué haces esto?!. ¿Es que acaso no te gusto lo que paso entre
nosotros?. Apuesto que ninguno de los que estuvo antes contigo fue tan bueno
como yo."
En ese momento Kamatari estaba a punto de ponerse la ropa interior; pero las
palabras de Steven hicieron que se detuviera en seco y se volteara mirándolo
con dureza. Ante esa mirada Steven se sintió de pronto como un pequeño
gusano... ¿Por qué lo miraba así?; pero la necesidad que tenía p9or que
Kamatari se quedara esa noche a su lado lo vencía todo; y nuevamente a la
ofensiva volvió a decir...
"Estoy seguro que yo tengo razón y que ninguno fue tan bueno como yo... y
tu cuerpo que esta empezando a responder de nuevo con solo pensar en lo que paso
confirma lo que estoy diciendo"
Kamatari miro entonces su cuerpo que aún estaba desnudo de la cintura para
abajo y deseo vestirse lo más rápido posible, molesto consigo mismo por esa
involuntaria y por completo fuera de lugar reacción. Pero entonces miró el
rostro complacido de Steven y un fiero deseo de hacerle ver que el no gobernaba
su vida hizo que aún de frente a él continuara vistiéndose con toda la
tranquilidad del mundo.
Steven reconocía un desafío cuando lo veía, y junto con la creciente
desesperación un desea de demostrar que no se podría ir tan fácilmente, si
eso era lo que quería.
"Oh, vamos!, como si fueras un angelito... ¡Por favor!, o me vas a decir
que eras virgen"- dijo Steven con un desdén bastante subrayado; solo que
no esperó la reacción de Kamatari; osea el súbito sonrojo de sus mejilla
junto con una mirada acusadora para con él.
*Oh, por Dios*- fue todo lo que atinó a cruzar por la mente de Steven... Si había
algo de lo que él siempre se había asegurado era de nunca meterse con un
virgen, fuera él o la; pero debido a los primeros rumores que escuchó sobre
Matt y el joven con quien había pasado la noche, no se preocupó mucho; ni
siquiera aún después de descubrir que esos rumores habían sido falsos, aún a
sabiendas de que descubriendo la falsedad de los rumores era lo primero que debía
de haber hecho, pero en ese momento su deseo era tan fuerte que simplemente lo
dejó pasar, y era la primera vez que eso le sucedía; aún no podía creer lo
que le estaba sucediendo.
"Entonces... tú... "- no pudo terminar la frase, la vergüenza estaba
comenzando a invadirlo.
Por su lado Kamatari terminó de vestirse con la mirada de desprecio clavada en
los ojos de Steven; y tras terminar de hacerlo se dio media vuelta y se dirigió
a la puerta que conectaba con la otra habitación, pero antes de cruzarla dijo
en voz baja y llena de resentimiento ... "No quiero que te me vuelvas a
acercar nunca más", tras lo cual salió de la habitación y poco después
cruzó la puerta de salida del cuarto de Steven.
Por su parte Steven aún estaba sentado encima de la cama, con solo una sabana
cubriendo su desnudes y una sensación de vacío que nunca antes había sentido.
*************************
Camino a las escaleras que lo conducirían al segundo piso, Kamatari va arrastrándose
por los pasillos del tercer piso con la cara llena de lágrimas y la letra de la
canción "Innocence" sonando de fondo. Una vez que salió de la
habitación de Steven, toda aquella máscara de fortaleza que había construido
a su alrededor se desmoronó de manera instantánea; y el dolor y la vergüenza
que su corazón sentía en ese momento estaba saliendo a flote de manera
estrepitosa. A cada paso que daba su corazón se estrujaba cada vez más
sintiendo la traición que había cometido esa noche al entregar su virginidad a
un hombre como Steven Wildfire, quien era obvio que solo lo había utilizado
como un juguete para satisfacer sus propios deseos y nada más; y peor aún
cuando se había prometido a sí mismo que luego de muerto el hombre a quien
tanto había amado, nunca más volvería a dejar que su cuerpo o su corazón
fueran tocados por nadie; y esa promesa había sido rota de la manera más
humillante.
Sin darse cuenta del rumbo que estaba tomando, Kamatari piso el primer escalón
de bajada y resbaló, cayendo de manera estrepitosa y quedando tirado en el
suelo del segundo piso durante un buen rato mientras lloraba desconsoladamente.
De pronto llegó a su mente como un rayo el recuerdo de todos y cada uno de sus
compañeros del Jupporn Gatan, y la pregunta de *¿Qué sería lo que Soujiro-chan
haría en este momento?* cruzó por su mente... Cuando comenzó a llamarlo
Soujiro-CHAN, no tenía idea; pero eso no le importó mucho, sino buscar la
respuesta a su pregunta... *Sonreiría de seguro* pensó para si mismo, a la vez
que trataba de dibujar fallidamente una sonrisa en sus labios, pero solo
consiguió seguir llorando de manera convulsiva durante un buen rato.
Un momento después se paró de nuevo y siguió caminando; y sin darse cuenta
llegó hasta el frente de la puerta de su habitación, y aún entre las lagrimas
que nublaban su vista pudo notar que la luz de la habitación estabas prendida,
y quiso alejarse para no molestar a la pareja que se encontraba en el interior,
pues oyó sus voces. Pero las piernas ya no le daban para más, y de manera
abrupta se sentó en el suelo y comenzó a sollozar; y fue entonces cuando la
puerta se abrió y las piernas de Matt, quien se había quedado conversando con
Kate hasta esa hora siguiendo el consejo de Kamatari de conocerse un poco mejor,
chocaron con la espalda de su amigo; y al voltear Kamatari, pudo ver el rostro
de este cubierto de lagrimas. Matt se agachó hasta quedar a la altura de su
amigo, cuando Kamatari sin previo aviso le echó los brazos al cuello y comenzó
a llorar entonces aún más amargamente de lo que había estado llorando
momentos antes. Con la ayuda de Kate, Matt trató de tranquilizar a su amigo y
sacarle algo de lo que Había pasado; pero al notar Kate las inconfundibles
marcas de mordidas en el cuello de Kamatari; Matt no tuvo que imaginar demasiado
para saber que era lo que había sucedido; para completo horror de Kate, quien
sin embargo no se alejó esa noche de su pareja y el amigo de este, a quien
ahora también consideraba un amigo.
Con muestras de apoyo, mucha paciencia, y toda una larga noche; la pareja de
amigos del joven oriental logró sacar la suficiente información como para
enterarse de que era lo que había sucedido; mostrando así los dos un gran
disgusto ante lo que habían averiguado.
"Grrrrr, esa Eve; ¡Esperen no más a que la vuelva a ver y le arranco
todos los cabellos de un solo tirón!"- decía una muy enfadada Kate, quien
ya no cabía en sí del disgusto.
"¡Y yo le romperé la cara a ese aprovechado apenas se atreva a acercarse
a Kamatari de nuevo, si no es que lo veo antes!- prácticamente gritaba Matt
mientras que mantenía los puños tan cerrados por la rabia que sus nudillos
comenzaba a ponerse blancos.
Kamatari miró a sus amigos con una mezcla de alegría y tristeza por lo que
estaba viendo; alegría por sentirse entre verdaderos amigos en ese momento,
tristeza por el tipo de momento que los estaba haciendo pasar.
"Solo olvídenlo, ¿Quieren?; lo único que quiero ahora, es dormir.... un
poco"
Tanto Matt como Kate miraron sorprendidos a Kamatari, pero terminaron por
prometerle no tomar ninguna represalia al respecto, y luego de que Matt le
preparara algo caliente a Kamatari, ya que tenían una pequeña cocinita para
hervir agua; y Kate le ayudara a acostarse y le diera un pequeño beso en señal
de amistad en la frente, Kamatari se quedó profundamente dormido; en parte
porque llorar tanto lo había agotado, en parte porque ya estaba bastante
agotado luego de haber salido de la habitación de Steven. Tras esto la pareja
decidió quedarse velando toda la noche a su amigo, y así fue hasta que llegó
la mañana siguiente.
Por su parte, en su habitación, Steven había pasado una terrible noche de
insomnio, el la cual había pensado en todo lo que había ocurrido y lo que había
estado sintiendo desde el momento que conoció a Kamatari hasta lo que ocurrió
anoche; llegando a la más inesperada de las conclusiones.
*Oh, no!, no puede ser, acaso será posible que yo.... . Pero y si es así... ¡Entonces
lo he perdido para siempre!...*- pensó aterrorizado Steven, al tiempo que
escondía su rostro debajo de la almohada, pero en ese momento algo más fuerte
que él volvió a resurgir y correr de manera estrepitosa por todas y cada una
de sus venas al mismo tiempo que su sangre, y con una nueva decisión pintada en
el rostro exclamó en voz alta y para si mismo.
"Pues en ese caso, lucharé hasta el final y las últimas consecuencias; no
debo dejarme ganar."
Fin del cuarto capítulo
Notas de la autora
Errr.... bueno, primero que nada les contaré que este es el primer lemmon que
escribo, así que onegai... no sean muy duras conmigo.
Bueno, ahora en cuanto a lo que esta pasando... Kamatari como es obvio no quiere
volver a ver a Steven nunca, lo que es nunca; pero si alguno de ustedes ya
descubrió que es lo que le pasa a Steven; como que no va a estar muy de acuerdo
sobre este tipo de decisión por parte de 'su' hombre. Por otro lado
descubriremos otra de las cosas que Kamatari solía hacer en el pasado, así
como lo fue su afición por criar aves, aunque en este caso es algo un poco más
personal.
En cuanto a la música de fondo que emplee para este capítulo, es una canción
de la serie Rurouni Kenshin y se usa generalmente como fondo para escenas donde
sale Soujiro en un especial de TV de la serie, es una canción suve y muy
bonita, y aquí les va la letra:
Innocence
Tema del Especial de TV
Hora, abunai yo
Boku ni ima fureta nara kireru kara
Kimi wa mada
Boku yori mo tsuyoku nai
Wakaru yo ne
Aoi honoo ga ima
Koori no naka de
Shizuka ni moete iru yo
Ah! Hohoemi wo ukabeta
Shounen ga hitori
Tooku ni mieru
Kaze, itai ame,
sakebi-goe,
kireta ito,
fuyu no sora
Boku wa naze
Waratteru no?
Wakaranai
Nakushita yo
Aoi honoo ga ima
Koori no naka de
Shizuka ni moete iru yo
Ah! tatta hitotsu kiri no
Kotae wo boku wa
Shitte iru kara
Ki wo tsukete
Kimi wa yowai kara ne
Mou sugu boku ga
Keshite ageru yo kitto!
Ah! aoi honoo ga ima
Koori no naka de
Shizuka ni moeru
Interprete: Noriko Hidaka
Bueno, supongo que tendremos que esperar a ver que es lo que sucede, así que
hasta la próxima. Cualquier sugerencia o comentario escríbeme por favor a
chibineko_7@hotmail.com, que estaré esperando con impaciencia.
Hasta la próxima
Un bechito felino para todos
chibineko =^.~=
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