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Título:
Celoso ... ¿Yo?
Autor:
chibineko
Capítulo
IX: En el fragor de la batalla
Advertencia:
Este capítulo contiene escenas yaoi (osea relación chico-chico); solo lo digo
por si hay a quienes les moleste algo de esto; y aunque son escenas suaves, pues
ya están advertidos.
Faltaba
poco menos de 30 minutos para la hora acordada, y el grupo de 6 ya estaba listo
y en sus posiciones; cada quien vestía el traje de combate típico que siempre
había usado; incluso Kamatari, quien llevaba con él no solo su querido y viejo
traje, sino también su querida arma, su hoz gigante, la cual había sido
guardada en el consulado japonés en los Estados Unidos, y había sido enviada
en el mismo barco en el que había viajado Kamatari de vuelta a Japón, solo
para aquella misión. Por su parte, Steven estaba vistiendo un traje oriental
que le habían prestado en el Aoiya, puesto que según Saito, no debía lucir
nada tan 'vistoso' como ese traje occidental que había estado llevando el día
que lo conoció, al igual que otros similares que había usado después, al
igual que Kamatari; con lo que al parecer el agente de ojos ámbar no contó,
fue con el hecho de que Kamatari se quedara babeando por su novio al momento de
verlo vestido de manera tan 'sexy', tal y como había dicho justo al momento de
pegársele al brazo, y desde entonces no habían podido despegarlos; por lo
menos todos esperaban que recobraran la cordura cuando la pelea diera inicio, en
fin; cabe mencionar que también le habían prestado en el Aoiya una espada
larga, típica japonesa (una nihontou); aunque más de uno dudaba que un
occidental como ese supiera como usarla, con excepción de Kamatari, claro está,
y para sorpresa de todos, de Seta Soujiro.
El
tiempo corría lentamente y en silencio; hasta que Saito se dio la vuelta
(porque había estado dándole la espalda a todos mientras veía hacia delante
en la oscuridad), y dijo...
SAITO:
Bueno, como todos saben, aunque no sea una misión suicida como las que han sido
enfrentadas tantas veces por la mayoría de los hombres de este equipo, nunca se
sabe; así que si alguien tiene algo que decir, que lo diga ya y punto.
Todos se
quedaron en silencio, y luego de una mirada categórica de parte del jefe de la
misión a todos, este se volteó nuevamente y siguió mirando hacia la
oscuridad.
Luego de
algunos minutos, la voz de Soujiro se dejó oír tan jovial como siempre.
SOUJIRO:
Bueno, creo que lo que el señor Saito dice es cierto; así que les deseo buena
suerte a todos. - y tras estas palabras dejó escapar en sus labios una de las
mejores sonrisas que había ofrecido a cualquiera en su vida.
El
siguiente en decir algo fue el apuesto líder de los Oniwabanshuu...
AOSHI:
Hmmmm,........................ si algo me llegase a ocurrir; Saito-san, quiero
que le diga a Misao..... que se cuide, y .........................
Una vez
más el líder Oniwabanshuu se quedó sin palabras, aunque para la mayoría de
los presentes, era increíble que hubiese hablado tanto; pero los pensamientos
de todos fueron interrumpidos por un lacónico "Ajá" por parte del
lobo de ojos ámbar que seguía mirando con gran escrutinio la oscuridad que se
extendía delante de sí, a la vez que miraba el reloj de bolsillo que ahora tenía
en una de sus manos.
Otra vez
el silencio reinó entre los que se encontraban allí en ese momento, cuando
justo detrás de ellos, en el lugar donde se encontraban Kamatari y Steven, un
sonoro besito se dejó oír en los oídos de los demás; seguido de las palabras
"Lucky kiss", pronunciadas por Steven; y luego un "Ai shiteru"
por parte de Kamatari, y un "I love you to" de parte de Steven; no era
necesario que nadie voltease o supiera inglés para imaginar que era lo último
que el rubio le había dicho a su joven amante.
Una vez
más el silencio reino entre ellos; y así continuó hasta la hora acordada, la
cual fue señalada por un disparo de escopeta al aire, sucedido por los gritos
de guerra de ambos bandos, al mezclarse en la batalla que estaba dando inicio en
esos momentos.
Tal y
como lo habían planeado; Kamatari y Steven liderarían a uno de los dos
batallones de policías (porque había sido imposible persuadirlos de separarse,
aún en esos momentos); mientras que Cho y Soujiro liderarían el otro batallón;
y en tanto, Saito y Aoshi entrarían hacia el interior de la estructura
principal, donde tenían ordenes de capturar al jefe del grupo rebelde vivo; y
en general, ocasionar el menor número de bajas en ambos bandos.
La
batalla que dio inicio fue bastante violenta desde el principio; por más que la
fuerza policiaca se esforzara en dejar vivos a sus enemigos, estos no tenían
las mismas intenciones; por lo que más de uno de los uniformados tuvo que verse
obligado a blandir sus espadas de manera mortal sobre sus oponentes, al igual
que muchos otros caían bajo las espadas del grupo rebelde. Pasaron cerca de 15
minutos antes de que Saito y Aoshi pudiesen entrar al sitio que se habían
fijado como meta; pero en ese tiempo más de uno se sorprendió por la destreza
mostrada por el, obviamente, extranjero al momento de alzar la espada, y
enfrentarse junto a ella a sus oponentes; cualquiera diría que el espíritu de
algún antiguo guerrero samurai se había instalado en el interior de aquél
joven, y que ahora arremetía libre contra sus agresores, y rebosante de alegría
ante el hecho de poder volver a luchar. Aunque también a más de uno se le pudo
observar una gotita saliendo de sus cabezas al momento de ver al joven rubio
abandonar al oponente de turno para ir a perseguir en deformet a cualquiera que
se hubiese atrevido a sacar un 'Ay' de los labios de su pareja, mientras lo
amenazaba con la espada alzada a manera de mazo sobre su cabeza, y la presencia
de pequeñas llamitas de fuego en sus ojos; mientras que el defendido, también
en deformet acunaba la cabeza sobre sus pequeñas manitas mientras que con
corazones en lugar de ojos, y un ambiente lleno de flores y corazones a su
alrededor, decía en voz melosa frases como: "¿No es tieeeeeeeeerno?",
o "¿No es liiiiiiindo?", o por último lanzara un pequeño gritito de
emoción en medio de suspiros; en realidad, toda una escena para ver. También
había que ver que mientras no estaba siendo defendido cual doncella medieval en
peligro; Kamatari daba una fiera pelea al enemigo en compañía de su hoz
gigante; dejando pocas oportunidades de escapar de su golpe a quien se le
cruzara enfrente; aunque siempre cuidando de que el golpe fuera dado por la
parte que no cortaba, por así decirlo; pues al igual que los demás tenía la
orden de matar a la menor cantidad de rebeldes posibles.
En el
otro batallón; el joven Seta Soujiro demostraba porque había sido llamado 'La
espada celestial', ya que con movimientos demasiado rápidos para que cualquiera
de sus adversarios pudiese notarlos, el lado sin filo de su espada (recuerden la
orden de no matar) daba certeros golpes en los pechos, espaldas y extremidades
de sus enemigos, por lo cual si por milagro no quedaban inconscientes; por lo
menos la mayoría de los conscientes quedaban bastante adoloridos y con muy
pocos ánimos de seguir peleando, y se quedaban tendidos en el suelo, esperando
que la pelea terminase o bien que el dolor se les pasase. También Sawagejou Cho
demostraba una gran destreza en el manejo de 'todas' sus espadas, combinando el
manejo de estas de tal manera que sus enemigos no sabían con cual espada ni por
que lado el rubio coleccionista de espadas iba a atacar; por ejemplo, hubo un
momento en el cual Cho se encontraba luchando contra dos de los soldados del
grupo rebelde, cuando otros tres se le acercaron por atrás con intensiones de
atacar a traición; entonces Cho rápidamente se deshizo de sus dos oponentes de
turno, con los cuales había estado luchando con el uso de sus dos espadas
largas gemelas; para cambiar de manera eficiente al uso de su espada flexible, y
así dar demostración de la efectividad de su técnica Orochi Style; aunque sabía
de sobra que a su jefe no iba a gustarle tanto que este maltratando de esa
manera a los enemigos, pero poco era lo que podía hacerse en el momento, donde
lo más importante era pelear para salvar la vida; no era momento de andarse con
cursilerías.
Por último,
tanto Saito como Aoshi hacían hasta lo imposible por abrirse paso entre los
hombres que custodiaban la entrada al recinto principal, los cuales habían
aumentado considerablemente en número al ver cuales eran las intenciones de los
agresores; y mientras y a la vez trataban de salvar sus vidas y la de sus
enemigos; la verdad era que estos últimos dos se estaban llevando la peor parte
en el asunto, y ambos ya presentaban varias heridas superficiales, y una que
otra de cierto cuidado; pero con algo de esfuerzo por fin lograron adentrarse en
el recinto, y sin usar ninguna de sus técnicas especiales pues parte del plan
era entrar sin llamar demasiado la atención como guerreros potenciales; para
una vez dentro hacer despliegue de sus mejores técnicas para asegurar la
captura de Kyroyaka Takeshi, jefe del grupo rebelde y principal objetivo de la
misión.
Como
acabo de decirlo, tanto Aoshi como Saito lograron entrar al recinto; y apenas
entraron, con mucho esfuerzo y sabiendo que eso podría costarles la vida a
ambos, se las arreglaron para cerrar la pequeña puerta de madera y asegurarla
con la tranca de madera que se encontraba a un costado; pues si bien así ellos
ya no tenían opción de salir, o de que alguno que otro guardia entrara para
ayudar, tampoco los soldados rebeldes tenían opción de aumentar el número de
soldados que se encontraban en el interior; y que afortunadamente para los dos
combatientes, no era muy numeroso. Así, lo principal era dejar fuera de combate
a cualquiera de los rebeldes que estuviese cerca y que tuviese oportunidad de
volver a abrir la puerta, por lo que a medida que iban avanzando, procuraban
tener mucho cuidado en que no se les escapase ninguno de los soldados del grupo
rebelde, a los cuales no solo estaban tratando de dejar inconscientes en vez de
muertos, sino en lo posible atados con lo primero que encontrasen a la mano,
incluso con los mismos ropajes que utilizaban aquellos a quienes derrotaban; y
como era de entenderse esto hacia que su marcha hacia el interior de la
estructura fuese mucho más trabajosa de lo que normalmente hubiera sido en
otras circunstancias.
Luego de
casi 20 minutos de penosa marcha, los dos combatientes llegaron a un lugar
bastante amplio; y donde los estaban esperando una docena de hombres, y he de
decir además que eran los doce mejores guerrero del grupo de 'La Esperanza
Naciente de la Era Meiji'; la lucha estaba a punto de llegar a su fin; como poniéndose
de acuerdo con tan solo las miradas; Saito se adelantó a Aoshi e inicio la
lucha para probar la habilidad de los enemigos; dándose cuenta de manera no muy
agradable del potencial de sus oponentes de turno; a lo que cada quien, sin
necesitar que el otro dijera nada, se dio cuenta que era hora de dejar salir a
flote sus técnicas especiales. Debían ser rápidos y a la vez lo
suficientemente hábiles para no matar a nadie en el proceso; por lo que Aoshi
decidió comenzar dándole a Saito y a él al mismo tiempo una cierta ventaja
sobre sus oponentes, por lo que de manera hábil comenzó su ataque haciendo que
todos los enemigos se colocasen en un solo punto, y una vez que los tuvo donde
quería dio inicio a su 'Danza de la espada', que es aquel ataque en el que se
mueve tan rápido que pareciese que varias proyecciones de sí mismo rodeasen a
sus enemigos, los cuales se atemorizan ante la situación, dando pie a
cavilaciones que les pueden costar la vida al momento de que el joven
Oniwabanshuu se decidiera a atacar; y esto fue lo que sintieron sus oponentes,
lo cual fue aprovechado por Saito, quien utilizó rápidos movimientos dejando
fuera de combate a casi la mitad de los atacantes; luego de este hábil ataque
solo 7 hombres del grupo rebelde quedaban en pie; y de los 5 caídos bajo la
espada del lobo de ojos ámbar, solo uno había muerto, y de manera rápida.
Los
oponentes dudaron tan solo unos segundos al ver a sus compañeros caídos con
tanta facilidad; y fue esto lo único que necesitaron Saito y Aoshi, que en un
abrir y cerrar de ojos guardaron las espadas e iniciaron un combate cuerpo a
cuerpo; en el cual Aoshi hizo gala de sus habilidades como maestro de las técnicas
de Kempo, mientras que más de una nariz fue rota bajo el feroz golpe de los puños
de Saito, unos cuantos minutos y los dos compañeros eran los únicos de pie en
ese lugar; pero no había lugar para un descanso, y sin cruzar palabra entre
ellos avanzaron de manera veloz hacia delante, en busca de su objetivo
principal.
Luego de
un par de minutos más, llegaron a un corredor que en apariencia era bastante
largo, además de ser el único camino a seguir según lo que se podía ver. Una
vez más caminaron de manera rápida por este nuevo camino; aunque cada vez con
mucha más cautela; las posibilidades de encontrar resistencia en el camino eran
cada vez mayores, y eso era sustentado por la aparición de uno que otro
rebelde, los cuales dejaban inconscientes coda vez más trabajosamente debido al
cansancio del cual ya eran presos por los múltiples combates que habían
enfrentado en la casi última hora.
Por fin
ambos llegaron a lo que parecía ser la habitación principal; y al entrar
encontraron a quien estaban buscando, Kyroyaka Takeshi, arrodillado en el suelo
y a punto de hacerse seppuku (una especie de ritual parecido al harakiri); pero
al ver a los dos intrusos, el aguerrido ex-oficial optó por luchar empujado por
su espíritu guerrero; ante lo cual otros dos hombres que lo acompañaban
salieron también en busca del inminente enfrentamiento contra Saito y Aoshi,
quienes pasaron un muy mal momento gracias a ese trío.
*************************
Había
pasado casi una hora desde que Saito y Aoshi entrasen a la estructura principal
del fuerte enemigo, y más de uno estaba preocupado por la suerte que hubiesen
podido correr ese par allí adentro, pues casi inmediatamente la puerta que daba
al interior se había cerrado y no había señales de lo que estuviese pasando
en el interior. Pero la verdad es que afuera tampoco lo estaban pasando tan
bien, teniendo en cuenta que para cada hombre del grupo partidario del gobierno,
había habido un promedio de 5 hombres de parte de los rebeldes; y a pesar de
todos los esfuerzos, muchos policías habían muerto, aún cuando también
muchos rebeldes habían perdido la vida bajo las espadas y escopetas manejadas
por los uniformados, y en especial bajo las espadas de los 4 hombres que en ese
momento los lideraban, y un aún mayor número yacía inconsciente gracias a
diestros golpes; si habían tenido oportunidad de dar una buena batalla; ahora
las oportunidades de una victoria relativamente sencilla se desvanecían con
cada segundo que pasaba; las fuerzas del ejército de policías y de aquellos
cuatro guerreros iba menguando poco a poco, y el cansancio podía notarse de
manera bastante visible en sus rostros; de verdad, si existían los milagros,
ese era el momento oportuno para que se diese uno por allí.
Uno de
los rebeldes había fijado su mira en el joven rubio que había mostrado ser tan
hábil con la espada durante ese encuentro; si por lo menos uno de eso cuatro
formidables guerreros moría entonces las posibilidades del grupo aumentarían
considerablemente; lo único que tenía que hacer era acercarse lo suficiente
mientras este estuviese distraído luchando con alguno de sus camaradas y darle
muerte de manera rápida; no era una manera muy honorable de hacer las cosas,
pero si era por el bien de la causa, estaba justificado. Solo un poco más y lo
lograría; solo un poco más, .......... un poco más .........
Kamatari
volteó presintiendo algo malo, y entonces vio a aquél joven acercarse a su
adorado koibito con la espada en la mano y sus intenciones pintadas en el
rostro; y sin pensarlo dos veces y con un certero golpe de su arma mató rápidamente
a su oponente de turno y se dirigió velozmente hacia donde se desarrollaba
aquella escena; pero por más que corriese con todas sus fuerzas, sabía que jamás
llegaría a tiempo para impedir que aquella desgracia ocurriese, y mientras
pensaba esto grito el nombre de su amado de manera desgarradora, presintiendo el
fin de su propia vida si aquello llegase a ocurrir; y fue en ese preciso momento
en el que otro grito se dejó escuchar mientras que el suelo entre su amante y
el soldado rebelde se partía en dos, haciendo que cada quien cayese
violentamente hacia uno y otro lado de los extremos del lugar.
"Hitenmitsuryugiryuu
¡Doryusen!" fue el grito que se escuchó llenar el ambiente, a la vez que
una gran sombra apareció de la nada y dejó a más de 50 hombres del grupo
rebelde reducidos en pocos momentos a la nada. Era el maestro Hiko Seijuro,
quien se había aparecido como un milagro en aquellos momentos y había cambiado
la balanza de aquel encuentro al lado favorable para el grupo del gobierno Meiji
en tan solo unos instantes gracias al uso de su técnica del ataque del dragón
de tierra.
Sin
pensarlo dos veces, el 13° maestro del Hitenmitsuryugiryuu se unió a la lucha
de parte de la escuadra que luchaba en nombre del gobierno; y fue así como en
otros pocos 10 minutos más, aproximadamente, el combate se dio por terminado,
con la indiscutible victoria otorgada al gobierno Meiji; todos los rebeldes habían
sido derrotados; casi 100 muertos y todos los demás capturados. En las filas
policiacas se contó un total de 32 perdidas; pero gracias a la oportuna aparición
de Hiko Seijuro, el nombre de Steven Wildfire no se contaba entre los decesos, y
un lloroso y muy maltratado Kamatari dejó tirada su arma al dar fin el combate,
para ir a abrazar a su pareja con el corazón en las manos, más de uno se
conmovió ante la emotiva escena; pero en ese momento todos se quedaron
expectantes, pues la puerta de madera que daba al recinto principal resonó y
comenzó a abrirse lentamente. Cho y Soujiro levantaron sus espadas, estando así
preparados para lo peor; Steven abrazó fuertemente a Kamatari pues no quería
que este siguiese en la lucha debido a que un gran corte completamente cubierto
de sangre se dejaba ver en su brazo derecho, y estaba seguro de que le había
sido un gran esfuerzo el hecho de mantenerse en la lucha durante los últimos
momentos que esta duró; el aire se cubrió de una sensación de pesar que
aumentaba a medida que la puerta se iba abriendo, hasta que por fin esta terminó
de abrirse completamente y una voz salió del interior del recinto...
SAITO:
Muy bien todos; ¿qué rayos están mirando?, vengan aquí y comiencen a
levantar a los prisioneros que están aquí adentro. Dejen de holgazanear si
quieren recibir sus sueldos a fin de mes.
Desde el
interior del recinto podía verse a Saito caminando holgadamente hacia el
exterior, con un cigarrillo en la boca, y la espada en la mano izquierda; en
tanto que Aoshi se acercaba por detrás con el jefe del bando enemigo
inconsciente y sobre sus hombros; mientras que ambos caminaban de manera
visiblemente lenta, estaban agotados; y ambos presentaban múltiples cortes en
las ropas, las cuales estaban cubiertas de sangre que aún emanaba de las
heridas presentadas por ambos; cualquiera que no supiese algo de ellos se
preguntaría de buena gana como era que ese par aún estaba de pie, se veían
pero que un desastre ambulante.
Saito
contempló el panorama con ojos desprovistos de toda emoción, cuando su mirada
se clavó en el sujeto alto que estaba parado justo delante de él, y una ceja
se le alzó de manera graciosa debajo del flequillo.
SAITO:
Pero si es Kakunoshin Nitsu-san (es el nombre por el cual conocen a Hiko como
maestro alfarero); ¿a que se debe el placer de su inesperada visita?.
SEIJURO:
Fujita Gorou-san (nombre falso que utiliza Saito en la policía); así que usted
es el responsable de todo este alboroto en medio del bosque, ne?; como no iba a
venir si ni siquiera me dejan disfrutar de un buen trago de sake en paz.
Aoshi
miró a Seijuro y sacó cuentas del lugar donde se encontraban en ese momento; y
entonces llego a darse cuenta de que la casa de Hiko-san estaba....... ¡A más
de hora y media de camino!; y no tardó mucho en hacérselo notar a su querido
maestro; ante lo cual este último replico con algo de fastidio...
SEIJURO:
Pues verás mi querido discípulo; cuando me dijiste que te ibas a tomar unos días
del entrenamiento, decidí que yo también podía hacer lo mismo; y aunque mi
casa no queda tan cerca de aquí, pues la de una buena amiga mía sí; y sucede
que vine a pasar un buen momento junto a una buena compañía y un trago de
sake; y supongo que no te tengo que explicar también que es lo que eso
significa, neee?
El tono
y actitud de Seijuro dejaron sin habla a Aoshi, quien tan solo respondió
afirmativamente con un movimiento de cabeza y decidió no intervenir más en el
asunto, pues llegó a la conclusión de que eso no solo era lo más acertado,
sino que además ya no tenía fuerzas ni siquiera para contradecir a cualquiera
que le dijera algo.
SEIJURO:
Bueno, creo que de todas maneras mi velada ya terminó de algún modo u otro; así
que aunque como ya dije mi casa no está tan cerca; me dirigiré hacia ella, y
si alguno de ustedes - dijo dirigiéndose a los 6 fatigados guerreros- desea
alojarse esta noche en ella, pues será bienvenido.
Ante tal
propuesta de parte de Hiko; Steven dijo rápidamente que tanto él como su Kamy
estaba bien y que preferirían pasar la noche en el campamento; para dirigirse más
descansados al Aoiya al día siguiente. Saito murmuró algo de hacer rápidamente
el reporte para luego pasar una semana completa en casa con su familia, justo al
abrigo de su cálido futón y entre los brazos de su Tokio; y con un graaan
plato de soba caliente cada día, dijo que necesitaba descansar la mente de todo
lo que le había sucedido; y tras estas palabras apuró a Cho a que lo siguiese,
pues esa mismo noche regresaban al pueblo a comenzar a hacer el reporte; cosa
que Cho aceptó de muy mala gana, pero sin ninguna otra salida. En tanto Aoshi
se despidió del grupo, alegando que vería a los demás en el Aoiya al día
siguiente; pues necesitaba volver cuanto antes al Aoiya sea como fuese; y por más
que hubo protestas en cuanto a su decisión, nadie pudo hacerle cambiar de opinión,
marchándose así con los deseos de todos de que no se desmayase a medio camino,
pues más de uno dudaba que pudiese hacer el viaje completo en las condiciones
tan deplorables en las cuales se encontraba. Por último quedaba el joven
Soujiro, quien si aceptó de buena gana la invitación del maestro de quedarse a
dormir en su casa, pero antes pidió un tiempo para ir a recoger sus cosas al
campamento ¿, tras lo cual se despidió brevemente de Kamatari y Steven, confiándoles
únicamente a ellos el hecho de que se iría de nuevo a seguir su camino como un
rurouni, pidiéndoles de favor que no le dijeran nada a nadie sobre cuales eran
sus planes; y tras una emotiva despedida entre los tres guerreros, Soujiro partió
junto al maestro Seijuro con una gran sonrisa en los labios mientras que hablaba
amigablemente con este de quien sabe que temas.
KAMATARI:
Me hubiese gustado poder hacerle una bonita fiesta de despedida, no sé; haber
estado más tiempo con él. En definitiva voy a extrañar mucho a Soujiro-chan.
STEVEN:
No te preocupes mi pastelito; te prometo que volveremos de nuevo a Japón algún
día, en menos de tres años si es que logramos reunir lo suficiente con nuestro
trabajo; y entonces podrás hacer una gran fiesta de reunión para todos los
miembros de tu antiguo grupo.
KAMATARI(En
deformet y con estrellitas en los ojos): ¿En serio?; ah!, Steven-koi; te quiero
tanto; eres el hombre más maravilloso sobre toda la tierra, siempre estaré
contigo y haré todo lo que tú me pidas porque te amo mucho.
STEVEN(poniendo
su mejor carita de inocencia): ¿Tooooooooodooooo?
KAMATARI:
Hai!. Ai shiteru Steven-koi.
STEVEN:
Buuuuueeeeno; haber estamos en un campamento en medio del bosque nosotros dos
solitos; y tenemos el resto de la noche. Que tal si me demuestras ahora que
tanto me amas en verdad, my sexy little candy.
KAMATARI(poniendo
una actitud casta y fingiendo vergüenza): Pero que cosas dices Steven-san; que
vergüenza...
Pero la
verdad es que Kamatari ya estaba desatando el nudo que sujetaba el abrigo de la
vestimenta de su pareja, mientras que ambos se abrazaron en la oscuridad, y lo
que paso esa noche; bueno eso ya es otra historia.
***************************
Aoshi se
sentía cansado; había caminado ya por varias horas y las fuerzas comenzaron a
faltarle; pero el deseo de ver de nuevo a Misao era muy fuerte, lo suficiente
como para mantenerlo caminando todavía un rato más, con eso bastaba.
De
pronto unas luces se vieron a lo lejos; y comprendió que ya estaba cerca del
pueblo, tan solo un esfuerzo más y habría llegado al Aoiya, y con eso al lado
de Misao; él le había prometido volver en cuanto pudiera, y pensaba cumplir
esa promesa aunque fuera lo último que hiciese en la vida.
Casi
media hora después y se encontraba frente a las puertas del Aoiya; se sentía
cansado y jadeaba por el esfuerzo hecho, pero eso ya no importaba mucho; dio
unos cuantos paso más y de pronto tropezó con un barril de madera que se
encontraba cercano, dándose como resultado una caída bastante estrepitosa por
parte del líder de los Oniwabanshuu; y ese ruido, pensaba él, de seguro que
había levantado a más de uno en la casa, por no decir a todos allí; y estaba
en lo cierto, pues rápidamente y antes de que siquiera pudiese pararse para
verse aunque sea un poco más presentable ante los ojos de los demás la puerta
fue abierta; y Yuri encontró a Aoshi tirado en el suelo y con pocas
probabilidades de volver a levantarse; pero para sorpresa de Aoshi, Yuri lo
levantó casi enseguida mientras le murmuraba al oído.
YURI:
Tranquilo Aoshi-sama; no le diré a nadie que lo encontré en el suelo; pero por
favor siéntese aquí- dijo señalando uno de los barandales en los que Misao
acostumbraba sentarse comúnmente- y trate de descansar un poco antes de
volverse a levantar otra vez.
Con
mucho cuidado Yuri depositó a Aoshi en el lugar señalado, y justo a tiempo
pues fue justo en ese momento en el que el resto se apareció y se sorprendió
mucho al ver el estado en el que Aoshi se encontraba, pues este era en verdad
deplorable. La primera en correr como loca al lado de Aoshi fue Misao; quien le
preguntó si se sentía bien; y luego, y sin prestar atención a Aoshi cuando
este le dijo que podía caminar por si solo (si claro, como no -_-¡), lo ayudó
a llegar a llegar a la sala de recepción, que era el lugar más cercano de
todos.
MISAO:
Bien; Yuri-san, ve a la cocina y calienta un poco de agua para hacer un té; tú
Okon-san, ve con Yuri-san y trae agua fría en un recipiente para poder lavar
las heridas de Aoshi-sama. Omatsu-san, tú me acompañas al cuarto de abarrotes
para sacar las vendas y las medicinas que necesitemos. Ustedes tres- dijo refiriéndose
a los tres que quedaban, osea Okina, Shiro y Kuro- se quedarán aquí cuidando a
Aoshi-sama por un momento; muy bien, todos en marcha.
Tras un
breve asentimiento de parte de todos, Misao se dirigió al lugar que se había
destinado, seguida de Omatsu y de los dos cachorros que ahora seguían a Misao a
todas partes, y que momentos antes habían estado jugando alrededor; y fue en
ese momento donde a Okina se le ocurrió darle las últimas noticia a Aoshi.
OKINA:
Oh!, Aoshi, muchacho; tengo algo muy importante que contarte... el día de hoy
vino la hermosa Yumiko-dono a invitarnos a todos a su fiesta de cumpleaños,
espero que no se te ocurra faltar.
AOSHI:
No te preocupes Okina- dijo en un tono bastante cansado- no faltaré.
OKINA:
Que bueno, que bueno; porque además tenemos algo muy importante que celebrar, y
creo que ese será un buen lugar para hacerlo.
AOSHI:
¿Algo importante dices...?
OKINA:
Hai, hai; sucede que dentro de poco tendremos boda aquí en el Aoiya.
*Boda*,
pensó Aoshi de pronto bastante intranquilo; mientras que comenzaba a perder el
color en el rostro.
AOSHI:
¿A que te refieres con eso Okina?
OKINA:
Oh!, no te imaginas siquiera; pues sucede que por fin nuestra querida Misao-chan
y Yuri-san formalizaron su relación; estoy seguro que pronto darán el gran
paso.
Suficiente;
Aoshi de pronto sintió que su vida acababa en aquél preciso momento; deseo que
la tierra se lo tragase o que un rayo le cayese; incluso llegó a pasar por su
mente que el suicidio no era un tan mal fin después de todo; cuando Shiro dijo
algo que lo salvó de cometer una locura.
SHIRO:
Pero Okina; no estamos aún seguros de eso, pues para ser una declaración se
vio muy sospechosa; tal vez estamos sacando conjeturas apresuradas.
OKINA:
Tonterías!; esos dos están hechos el uno para el otro y eso se puede notar a
leguas; ¿no estás de acuerdo conmigo Aoshi-san?
Pero
Aoshi ya no escuchaba más a Okina; las palabras de Okina y Shiro revoloteaban
en sus cabeza de manera casi vertiginosa; tenía que averiguar cual era la
verdad, y la verdad no podía ser la que Okina proponía; simplemente ... ¡¡¡NO
PODIA SER!!!; y de pronto el piso debajo de él desapareció, así como todo el
resto de cosas a su alrededor; y mientras que su mente se aferraba aún al
pensamiento de que eso no podía ser verdad, una cada vez más creciente
oscuridad comenzaba a envolverlo.
Okina ni
siquiera pudo completar la frase que tenía en los labios, pues el cuerpo de
Aoshi cayó de lleno encima suyo logrando este a las justas atraparlo antes de
que cayese al suelo. Aoshi se había desmayado.
Fin del noveno capítulo
Notas de
autor:
Un pequeño
y revoltoso gatito corretea feliz por todos lados, hasta que se da cuenta de que
un montón de ojos lo están viendo cada vez de manera más curiosa; entonces se
detiene y grita emocionado:
-minimiau:
SIIIIII!!!!!!!, VIVAAAAA!!!!; Ya llegaron, ya llegaron; seiya-nii, seiya-nii; ya
llegaron.
Ante los
gritos de su pequeño hermanito; un gatito de mala actitud, medio atigradito y
con una bandana en la cabeza, sale al encuentro de los lectores y los mira a
todos con el señito fruncido...
-seiyaneko(nota:
seiya= guerrero): Konnichiwa minna; soy hermano de la misma camada que chibi; y
ella no esta porque tuvo que irse a ver al matasanos ese del veterinario; así
que las referencias de hoy las voy a dar yo.
Entonces
otra voz se deja oír en el lugar...
-oujineko
(nota: ouji= príncipe): ¿Y que te hace pensar que tu puedes dar un buen
comentario de algo lo único que sabes hacer es tener guerras privadas con tu
ovillo de lana?
Bueno,
los comentarios de oujineko no son del todo agradables para seiyaneko, quien ya
se le iba a tirar encima a este ante la aterrorizada mirada de minimiau, quien
sabía muy bien que eso no era como cuando seiya-nii se le tiraba encima a él
para darle un castigo de cosquillas a manera de suero de la verdad, o alguno de
aquellos juegos. Pero en ese momento la voz de un tercer gatito se dejó
escuchar...
-pironeko:
Ya deja de armar alboroto ouji-kun; solo porque chibi-chan no te dejó a ti a
cargo del asunto no tienes porque meter tu colita en esto.
-minimiau:
piro-nii
Un
gatito de pelaje rojizo se hizo presente, dando a entender que estaba de parte
de su hermano seiyaneko allí presente.
-oujineko:
Vaya, no tengo nada que hacer en un lugar como este; así que me voy.
Una vez
que oujineko se retiro, pironeko se quedó por allí a observar mientras que
seiyaneko se decidió a hacer la presentación.
-seiyaneko:
Bueno; he de decir sobre todo que este capítulo me encantó; lleno de acción y
emoción, me encantan los combates y por eso fui yo quien le dio una patita a
chibi-chan para este capítulo en particular, y debo decir que fue todo un
honor. Pero ahora pasaré a lo que mi hermana me encargó aquí de manera
especial; vamos con el vocabulario de este capítulo, el cual no es muy largo
debido a que hubo más acción que palabras.... ¡Justo como a mí me gusta!.
Pasemos primero al inglés y luego al japonés:
-I love
you to: Yo también te amo.
-Lucky
kiss: Algo así como 'beso de la suerte'.
-Ai
shiteru: Te amo.
-Hai:
Si.
-Koi:
Viene a ser loa palabra amor; pero aplicada a la persona, no al sentimiento; y
en es caso de Steven-koi, viene a ser así como 'mi amor, Steven'.
-Koibito:
Amante.
-Ne?:
No?, cierto?, verdad?.
-Seppuku:
Al igual que el harakiri, son rituales de suicidio, bastante practicados en Japón
en épocas antiguas.
Bien;
eso es todo por ahora; espero haber sido un buen anfitrión, y que les haya
gustado el presente capítulo; tanto de parte mía como de mi hermana. Hasta la
próxima.
seiyaneko
=^.-=
Sugerencias
o comentarios, escribir a chibineko_7@hotmail.com
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capítulo X: En medio de bailes y lágrimas