webhosting   Cheap Reseller Hosting   links    free hosting by fateback   hosting reseller   100WebSpace offers 100MB Web Space 
Free Links
Free Image Hosting, Web Hosting, Architectural Projects in Bulgaria, Famous People & Celebrity Search, Web Page Hosting

"Por Siempre"


Autora: Koneko_dono [lesly_17@yahoo.com]


Bien, este es mi primer fanfic largo, no sé aun cuantos capítulos irá a
tener, pero espero que les guste.

Por favor escribanme y diganme que tal es, o denme recomendaciones. O
tomatazos, o cualquier cosa, solo escribanme. Aunque sea para saber que
ALGUIEN lo ha leido y que puedo mandar el siguiente capítulo.


Prologo


- Presente: Año 2001

Recuerdo las palabras tan claramente como si realmente las hubiera dicho.

“Ai shi… tteiru. Sayo… nara Kenshin” digo y luego despierto.

No puedo recordar desde cuando he tenido esos sueños. Sólo sé que cuando
dormía, mi mente vagaba a otro lugar, a otro tiempo, uno en el que era otra
persona, cierto mi nombre seguía siendo el mismo, “Kaoru”, pero mi apellido
era “Kamiya” si es que recuerdo bien. Nunca me importó demasiado lo que
sucedia cuando dormía, después de todo cada vez que despertaba con las
justas y recordaba algunos detalles muy vagos.

Soñaba con un lugar en el que soy  otra persona y soy yo misma al mismo
tiempo, mi padre, en mis sueños era un samurai, me enseñó el kendo, y a
creer en que lo más importante era proteger a mis seres queridos, muchos de
sus consejos los he usado en mi vida real, dàndome fuerzas para seguir
adelante con algunos momentos difíciles.  A los 16 años soñé que mi padre
“falso” moría. Ya despierta, recuerdo que miré el techo por mucho tiempo
sin saber que sentir, al día siguiente antes de ir al colegio fui un
momento al templo y oré por aquellos padres que había dejado a sus hijas
solas, y por el mio, para que nada malo le ocurriese.

Mis padres reales no saben nada de estos sueños, y no pienso contarles
tampoco, pero mi hermano mayor si sabe. O mejor dicho se enteró hace una
semana.

Desde hace año y medio más o menos empezé a soñar con un chico pelirrojo,
su nombre es Kenshin, o debería decir ‘era’ Kenshin.

Hace dos semanas desperté sudando, temblando de temor y cólera, aun confusa
miré a mi alrededor, y sin poder evitarlo me puse a llorar. ¿Porque tenía
que sucederme esto?, ¿Por que ahora? Es que acaso estoy realmente loca,
debería ir tal vez a un psiquiatra o algo.

“Ai shi… tteiru. Sayo… nara Kenshin” las palabras se repiten en mi cabeza
una y otra vez. No puedo evitarlo. No quiero dormir más. Esas fueron las
últimas palabras que pronuncié en mis sueños, desde entonces, ya hace un
par de semanas no he vuelto a soñar con esa extraña vida.

Hasta antes de que 'él' apareciera en mis sueños esto no me importaban gran
cosa,  la mayor parte de las veces ni siquiera recordaba algun detalle
importante sobre ellos. Fue cuando él apareció que los sueños se volvieron
más vividos y claros. Puedo recordar claramente como se veía su dulce
rostro por la mañana, o que aroma era el que él tenía, como sonaba su voz
cuando me saludaba, como se movía su cabello al viento. Lo que le gustaba y
lo que no, recuerdo las conversaciones que teníamos, las veces en que me
quedaba mirandolo cuando lavaba la ropa, o cuando jugaba con las niñas. No
recuerdo en cambio como se llamaban las pequeñas. Sé que vivía en un dojo,
y sé que enseñaba el kendo, pero despierta no podría hacer una kata ni para
salvar mi vida. Sé que era mala en la cocina y que había bastante gente a
mi alrededor para recordármelo, eran mi familia. Tal vez esa fuera una de
las principales razones por la que a los 17 le pedí a mi madre que me
enseñara a cocina, al principio pensó que yo estaba enferma, pero al final
accedió.

No consigo fijar una imagen clara aparte de la de mi pelirrojo. Sus voces
se enredan en mi cabeza y sus rostros se pierden en el vacio, sólo recuerdo
claramente el 'suyo'. Fue lo último que veía antes de morir.

Soñé que moría. Y cada vez que lo recuerdo mi corazón grita de dolor. Desde
entonces no he vuelto a soñar con el pasado. Estaba enamorada,
completamente enamorada de él. Pero no pude decírselo hasta el último
momento, hasta que me dí cuenta que no tendría una nueva oportunidad.

Que daría yo, por volver a soñar con él como lo hacia antes.


Gracias a dios mi hermano llegó de vacaciones por esos días. Notó
rápidamente mi estado de humor a pesar de que hacía todo lo que podía para
evitar que la gente a mi alrededor lo notase.

Mi hermano tiene 21 años, es alto, cabello negro y lindos ojos azules más
claros que los míos. Me lleva por 4 años, yo tengo 17. Una noche me
encontraba practicando algo de karate en el gimnasio cerca de mi casa. Era
muy tarde y ya no había nadie. Estaba golpeando la posta una y otra vez,
tratando de que la furia saliera de mi corazón, repitiendo en mi cabeza una
y otra vez que todo era un sueño, que ese sueño se me olvidaría como el
resto de mis sueños. Antes de darme cuenta él estaba parado frente a mí.


"Que te ocurre Kaoru-chan? Has estado bastante distraida ultimamente. Te
molesta algo? O tienes problemas con alguien?" - me preguntó él.

"No, no es nada Aoshi. Es que no puedo practicar algo de defensa personal
sin que me estén molestando?" - le dije mordazmente.

Nunca le había hablado así antes, siempre había querido y respetado mucho a
Aoshi. Siempre está tranquilo, siempre pensando. Antes, cuando él vivía con
nosotros y no en Tokio solía sentarme junto a él solo para que me
contagiara algo de su tranquilidad.

Pero en ese momento no quería estar tranquila.

El me miró por largo tiempo, antes de hablar. "Entonces practica conmigo"-
dijo, se quitó su largo abrigo y levantó los puños poniendose en una
posición de defensa básica.

Yo me lo quedé mirando. No sabía que practicara artes marciales. Pero en
ese momento no estaba con ganas de pensar, solo quería golpear algo y ver
si de esa manera me sentía mejor.

Yo también me puse en guardia. Y empezé a golpearlo, primero lentamente,
para probar cuanto sabía. El paraba todos mis movimientos con sorprendente
facilidad. cada vez que intentaba golpearlo mis intentos se veían
frustrados. Y la frustración me llevaba a la colera.

Golpee con más fuerza, mucho más rápidamente.

La ciudad no es tranquila, y siempre he creido que una chica debe saber
cuidarse por si misma, nunca me agradó la idea de que alguien tuviera que
protegerme. Fue por eso, y otras razones, que desde los 14 más o menos
empezé a entrenarme en artes marciales. Se puede decir que soy bastante
buena con eso, ya soy cinturón negro en karate y soy buena con el
tai-kon-do también.

Aoshi no fue capaz de bloquear los golpes en esa ocación, y uno de mis
patadas lo golpeó fuertemente a la altura de las costillas. Pero yo no me
detuve. Solo seguí golpeando y pateando una y otra vez, hasta que él estuvo
practicamente reciviendo todos los golpes.

Para cuando escuché su "Para Kaoru!!"  las lágrimas corrian por mi rostro,
me detuve y cerré los ojos. Me dejé caer al suelo y con mis manos me cubrí
el rostro mientras lloraba como no lo había hecho en muchos años.

Aoshi se me acercó, se arrodilló a mi lado y me rodeó con sus brazos.
Susurraba suaves palabras para calmarme, diciéndome que todo estaría bien.
Oh, pero yo sabía que nada estaría bien, no volvería nunca más a ver a mi
hermoso pelirrojo, nunca más oiría su risa, y ya no podía soportarlo más.
No podía soportar el negarme a mi misma la verdad. Me había enamorado de un
sueño.

Y se lo conté a Aoshi, le conté todo desde el principio hasta el final. Y
lloré y lloré. Hasta que el dueño del local nos dijo que ya era media noche
y que tenía que cerrar. Aoshi me ayudó a levantarme y ambos fuimos a una
cafetería. Ya no lloraba más, pero no podía mirarlo a los ojos. Recuerdo
como con un susurro le pregunté si creía que estaba loca.

El levantó mi barbilla para mirarme con esos dulces ojos azules. Y luego
rió, no lo había escuchado hacerlo desde hacía tanto. Siempre manteniéndose
frió y distante, siempre lejos. Pero entonces era como volver a tener a mi
hermano mayor, al que podía ir corriendo durante la noche si tenía
pesadillas. Al que recurría si es que algún niño me insultaba. Mi hermano
que solía ponerme apodos cuando era pequeña.

Y yo también reí, y sentí como si un peso cayera de mis hombros. Seguía
sintiéndome destrozada, y no tenía la más mínima idea de como seguir
adelante, pero por un instante pude olvidarme del temor al mañana y ríe. Y
ríe y ríe.

Para cuando llegamos a casa eran casi las tres de la mañana. Esa noche fue
una de las más locas de mi vida.

Al día siguiente recibí una carta de la Universidad de Tokio. Me habían
aceptado para estudiar allá, y me daban una beca por el próximo ciclo. Mi
hermano dijo que tal vez un cambio de aire no me haría mal. Y eso también
pensé yo.

Y bien... aquí estoy. En un avión con mi hermano durmiendo en el asiento
continuo al mío. Hiendo a Tokio el lugar donde debo empezar una nueva vida,
en la cual solo contará el futuro. Irónico que sea el mismo lugar donde
vivía en mis sueños. Pero mejor no pensar en eso. ESO quedó atrás, hoy es
un nuevo día y el sol brilla en lo alto. Y pienso afrontar esta injusta
vida con una sonrisa en los labios.




--- Fin del Prologo ---



Y bien!!!??? Porfa, díganme que les pareció. Por que si nadie lo está
leyendo... pues, para que sigo escribiendo.

Ya tengo el primer capítulo terminado, solo me falta editarlo.

Capítulo 1: Kenshin