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"Por Siempre"


Autora: Koneko_dono [lesly_17@yahoo.com]


N/A: Después de la laaaarga espera, por fin terminé este capítulo, ojalá les
guste!!


Capítulo 2: TU


El movimiento en la cafetería era enorme, los estudiantes entraban y salían
a cada instante aprovechando el tiempo libre entre clases para comer algo o
simplemente para conversar y reunirse con los amigos cuando no tenían que
estar estudiando.

Las clases habían empezado hace una semana, pero muchos ya se estaban
preparando para los próximos exámenes. La Universidad de Tokio tenía muchas
carreras divididas en categorías como Ciencias, Matemáticas, Medicina,
Letras, etc.

En una mesa, al fondo del establecimiento, tres amigos de distintas
carreras conversaban animadamente, o mejor dicho, una de las chicas
conversaba animadamente.

"… y entonces Aoshi-sama dijo: "Empezaremos las prácticas inmediatamente,
no hay porque esperar al resto…"

"¡Misao! No has dejado de hablar de éste ‘Aoshi-sama’ desde que empezamos
clases hace una semana. Si tanto te gusta, porque no lo invitas a comer con
nosotros?" interrumpió una mujer hermosa, de largo y suelto cabello negro.

"¡No puedo!!" contestó Misao sonrojada, "Aoshi-sama es un estudiante
superior, y es el líder del grupo, yo solo soy un miembro reciente, él ni
siquiera sabe mi nombre Megumi, y además él es… es… tan PERFECTO. Ya está
en el último ciclo y yo recién empiezo."

"Bueno comadreja, eso nunca te ha detenido antes o sí?" dijo Sano. Él
estaba sentado al lado de Megumi con uno de sus brazos alrededor de los
hombros de ella posesivamente. "Además ya te sabes toda su vida de memoria,
creo que incluso conoces todo su árbol genealógico y… Hey, allí está
Kenshin. KENSHIN!" gritó Sano.

Kenshin acababa de entrar a la cafetería y buscaba un lugar para sentarse,
pero todas las mesas parecían estar abarrotadas de estudiantes, cuando de
pronto escuchó la voz de Sano llamándolo.

Kenshin sonrió y se acercó ha ellos, estaban allí, Misao, Sano y Megumi. Le
habían separado una silla al lado de la ventana y se sentó en ella dejando
sus cuadernos y libros a un lado. "De que hablan?" preguntó.

"De que más. Del amor de la comadreja, ya sabes que últimamente no habla de
otra cosa" respondió Sano, ignorando la mirada fulminante que le lanzó
Misao.

"Hohohohoho" rió Megumi, mientras Kenshin tomaba agua de su botella "Pobre
comadreja ¿no Ken-san? Un amor imposible. Pero niña, debe haber alguna
manera de que te le puedas acercar, no tiene novia ¿no? algunos dicen que
ayer estaba andando con una chica de cabello negro…"

"Iie Megumi, cuando me enteré casi me da un infarto, pero ya hice mis
indagaciones. Ella es sólo su hermana. Al parecer ha hecho un traslado a
ésta universidad. Estudia ingeniería informática y va en el tercer ciclo,
tiene 18 años y su nombre es Kaoru."

La última palabra hizo que Kenshin empezara a toser, pero nadie pareció
notarlo.

"Kaoru... Kaoru, ese nombre... Oh Sí! ESA chica. Yo la conocí ayer. Es una
preciosura, ¿saben?. Delgada, con su cabello sujeto en una cola alta, y
largas pestañas, y demonios, como puedo olvid- AUCH! Oye Kitsune eres más
bonita que ella, no hay necesidad de golpearme. Sabes que eres la única
para mí... ¿ne?" dijo Sano, tratando de calmar a una furiosa Megumi. A ella
no le gustaba cuando él hablaba de otras mujeres de esa manera en frente de
ella, incluso si ella sabía que Sano nunca la traicionaría, pero eso no
significaba que ella no lo castigara de todos modos...

"Así que la conoces Sano?" preguntó Misao interesada.

"Bueeeno, no realmente" respondió Sano mirando a Megumi disimuladamente y
tratando de escoger sus siguientes palabras cuidadosamente. "Solo la vi
ayer en el pabellón de Ingeniería, Katsu estaba hablando con ella y luego
me presentó. Solo dije ‘Que tal’ nada más. Nunca hubiera imaginado que era
la hermana del Bloque de Hielo sabes..."

Kenshin estaba escuchando cada palabra dicha sobre está Kaoru. No era como
si no hubieran otra Kaorus en toda la Universidad. Pero era que ESTA Kaoru
estaba emparentada con Hayashibara Aoshi = Shinomori Aoshi ni más ni menos.
Bueno, sólo quería estar seguro, podría ser la correcta...

"Pero la conoces, Baka, tal vez puedas presentármela ¿ne? Onegai!" suplicó
Misao, con estrellas en los ojos. "Si me hago su amiga sería más fácil
hacerme amiga de mi Aoshi-sama también... ¿ves?

"Che! Misao, pero no sé si es la misma chica. ¿Sabes cuantas Kaorus deben
estudiar ingeniería? Intenta describir a la tuya." Respondió Sano.

"Eso es fácil. Es más alta que yo, pero más baja que Kenshin, y es raro
porque Aoshi-sama es muy alto, pero su cabello es como el de Aoshi-sama,
negro noche y largo, como hasta su cintura, y sus ojos son azules, pero no
como los de mi Aoshi-sama que son azul claro, sino un azul más oscuro,
como… como el cielo de noche, sí, más o menos así, haber, que más… usa una
cola de caballo, y es delgada y muy bonita y bueno, creo que eso es todo…
ESPERA, tengo una foto de ella!!"

Kenshin tenía un nudo en la garganta, por la descripción bien podía ser su
Kaoru, pero no quería darse falsas esperanzas tampoco, ya se había
desilusionado muchas veces. Pero una fotografía era algo diferente, podría
ser…

"Oye… como es que tienes una foto de la hermana de Aoshi? No serás media
rara ¿no?" bromeó Sano.

Misao lo miró amenazantemente.

"¡Por supuesto que no! Cómo te atreves tu... horrible ¡¡Cabeza de
Gallina!!" dijo levantándose y echando chispas por los ojos, tenía la
fotografía en la mano y con ella señalaba a Sano acusatoriamente.

"A QUIEN LLAMAS CABEZA DE GALLINA, COMADREJA??" respondió Sano también
parándose. Uno en frente del otro, con la mesa de por medio.

"DEJA DE LLAMARME COMADREJA!!" gritó Misao.

Kenshin tenía la fotografía prácticamente frente a sus ojos, pero como
Misao señalaba con ella a Sano no podía verla con claridad, ya no soportaba
más, la angustia lo estaba matando. Se levantó un poco, estiró la mano y le
quitó la foto a Misao disimuladamente, ella seguía peleando con Sano y no
lo notó. Eso le dio a Kenshin tiempo suficiente para ver la fotografía en
‘relativa’ paz.

Allí estaba Aoshi, se notaba que estaba más joven, 16 años más o menos,
pensó Kenshin, y a su lado, abrazada a él, estaba una chica de cabello
negro recogido en un extraño peinado, tenía puesto un lindo vestido de
noche, probablemente para asistir a una fiesta, sus ojos azules brillaban
intensamente y se veía muy feliz.

El corazón de Kenshin se había oficialmente detenido. ERA ELLA. La mujer
que él había estado buscando por tanto tiempo. Claro no tenía más de 11 o
12 años, pero Kenshin estaba seguro de que era ella. Nadie tenía el mismo
tono de azul en los ojos, y nadie podía dejarlo sin aire como ella lo
hacía, aunque solo fuera una foto. Era ella, era ella, ella, ella. Kenshin
sintió las lágrimas en sus ojos, y tuvo que usar toda su fuerza de voluntad
para no dejarlas salir. Sería muy vergonzoso que lo vieran llorar en medio
de la cafetería, y no quería ni pensar en las preguntas de sus amigos. No
le había contado a nadie que recordaba el pasado, y no pensaba hacerlo
tampoco, él sabía que sus amigos sólo se preocuparían por él.

Pero eso ya no importaba ahora, solo existía ESA fotografía. Su Kaoru y él.
‘Misao ha dicho 18 ¿no?’, pensó Kenshin, ‘así que solo le llevo por dos
años. Perfecto. Y... ¡estudia aquí! ¿Como es que no la he visto antes?,
¿Misao dijo Informática?, bueno, eso es del otro lado del campus, y no creo
que tengamos ninguna clase juntos, pero eso no importa. Tengo que verla,
tengo que conseguir su dirección y su teléfono. Pero... ¿si no me
recuerda?, ¿si no sabe quien soy?...’

Megumi miró a Kenshin detenidamente, el cabeza de gallina y la comadreja
seguían discutiendo, Sano le estaba jalando de la trenza mientras que Misao
tenía sus manos alrededor de su cuello intentando asfixiarlo y habían hecho
que varias personas se detuvieran a verlos. Pero lo que Megumi veía era la
forma en que Kenshin miraba la foto. Nunca, en el año de conocerse, lo
había visto de ésta manera. Ella notó como reaccionó al oír el nombre que
dijo Misao. Y la forma en que disimuladamente le quitó la foto también. Y
ahora podía ver en su rostro emociones intensas, aunque no estaba segura de
que significaban. Al principio parecía estar hecho una bola de nervios,
ella podría jurar que vio sus manos temblar al mirar la imagen, unos
instantes después parecía encontrarse en un completo estado de éxtasis,
pero ahora otra vez había cambiado y parecía... ¿asustado? Megumi le daba
vueltas y vueltas al asunto, pero no comprendía nada.

Kenshin siempre había sido un misterio para ella, a pesar de ser bastante
bueno y salir bien en sus promedios y todo, ella tenía la sensación de que
mucho lo guardaba para sí, y habían momentos en que ella podía jurar que él
les ocultaba algo deliberadamente. Pero Megumi sabía que podía contar con
él para cualquier cosa, y también le estaba muy agradecida, después de todo
fue él quien le presentó a su cabeza de gallina, y no podía negar que esa
fue una de las mejores cosas que le habían ocurrido en la vida.

Volvió a mirar a Kenshin, ahora era muy difícil leer algo en su rostro, era
como si hubiera escondido sus emociones, algo que normalmente hacía, así
que Megumi no se preocupó mucho. Ella misma le había realizado varios
exámenes médicos y estaba completamente segura de que él no tenía nada más
que estrés. Simple y sencillo como eso. Y es que ella no conocía a nadie
que se preocupara tanto por nada. ‘Que voy a hacer contigo Ken-san’, fue lo
que pensó.

Para entonces la pelea ya había terminado, Megumi estaba terminando su soda
light cuando vio el reloj de la cafetería y casi le dio un infarto. Ya
tenía 10 minutos tarde, y la clase de microbiología no era algo que ella
pudiera perder fácilmente.

Se levantó de un salto.

"Hey, zorrita, que tienes?" preguntó cariñosamente Sano a Megumi.

"Es tarde. Voy a llegar tarde a mi clase de micro. Los veo luego chicos."
Dijo mientras cogía apresuradamente sus cosas. Sano se paró con ella, cogió
su hamburguesa y se despidió de Kenshin y Misao con la mano, volteó junto a
Megumi y ambos salieron de la cafetería.

Kenshin no podía encontrar mejor momento para hablar con Misao. Después de
todo ella era la mejor en cuanto a información completa y segura. Toda una
espía, si le convenía.

"Amm, Misao. ¿Estás segura que ella es su hermana?" preguntó Kenshin
tratando de sonar casual. Lo último que quería era que Misao sospechara que
a él le gustaba la chica. Por que entonces toda la universidad lo sabría.
Contarle cosas a Misao podía ser peligroso. Claro que ella podía guardar un
secreto, si le decías que lo guardase, pero eso también podría exponerlo.
No, lo mejor sería acercarse al objetivo con cuidado. ‘Oro... ya me estoy
volviendo paranoico...’

"Claro que estoy segura Niiyama. Cuando la vi con mi Aoshi-sama me puse a
investigar sobre ella. Espero poder hacerme su amiga, así podría estar más
cerca de Aoshi-sama."

"¿Quieres decir que no le has hablado aun?" Preguntó Kenshin.

"No, ¿qué esperabas? La foto la tengo desde hoy en la mañana, y no podía
preguntarle a mi Aoshi-sama aunque me estuviera muriendo de celos. Pero un
chico de Informática me dijo que ella era Hayashibara Kaoru, y bueno, era
obvio que tenía que ser su hermana ¿no? Por algo tienen el mismo apellido.
Se dedica a estudiar bastante, en eso se parece a mi Aoshi-sama, pero es
agradable y amistosa, me lo dijo Katsu, llevan juntos Logarit-noséqué. Vive
a cerca del edificio de mi Aoshi-sama, a dos cuadras del Akabeko. ¿Por qué?

Siempre se podía confiar en que Misao te diría algo útil, pensó Kenshin
"'No, por nada, solo curiosidad. Aoshi es muy serio y ella parece bastante
amigable, eso es todo." Contestó Kenshin con un movimiento de su mano.

"Que aburrido eres Niiyama, pensé que querrías conocerla, necesitas una
chica ¿sabes?"

"¡Oro?"

"En fin, tengo que irme, dentro de poco empieza la reunión de grupo. Ya le
hemos puesto un nombre, se va a llamar ‘Oniwabanshu’, ¿no es lindo?"

"¿Oni-Oniwabanshuu? ¿De qué es exactamente éste grupo Misao?"

"Van a enseñar muchas cosas, desde como tirar cuchillos hasta gimnasia y
defensa personal y cosas así. Deberías ver a mi Aoshi-sama, es muuuyyy
hábil con todo, Apuesto a que no hay nadie mejor que él. Aunque no voy a
negar que tu eres bueno en kendo. Tal vez quisieras competir con
Aoshi-sama, sería interesante, aunque tienen estilos diferentes."

"Gracias Misao, pero creo que por ahora no, hay mucho que estudiar, y
bueno..." ‘no quiero pelear con nadie, y menos con el hermano mayor de
Kaoru. Diablos, su hermano mayor. Bueno, quedamos en buenos términos en el
pasado... mientras no sea muy celoso o sobreprotector o algo...’ pensó.

"Bien, te veo luego Niiyama!!" dijo Misao ya alejándose de la mesa y
corriendo a la salida, feliz de poder ver otra vez a su Aoshi-sama.

Kenshin suspiró, se levantó, cogió sus cosas y salió por la puerta trasera
de la cafetería. Aun llevaba la foto en la mano, pensaba devolvérsela a
Misao... pronto.

Sonrió, las cosas definitivamente se veían mejor ahora. ‘Daré una vuelta
por el pabellón de Ingeniería, tal vez me choque con ella. Tengo que volver
a verla, no importa que.’ Pensó alejándose.

- - -

El edificio de Ingeniería tenía cinco pisos, la parte administrativa se
encontraba en el primero. En el segundo, tercero y cuarto se dictaban las
clases y todo el quinto estaba lleno de computadoras. No sólo era el
edificio de Ingeniería Informática, allí también se dictaban las clases de
otras Ingenierías como Mecánica, Industrial, etc.

Kenshin estaba en el quinto piso. Había pasado las últimas 2 horas subiendo
y bajando, entrando y saliendo. Muchos de los salones por los que había
pasado tenían las puertas cerradas y no era posible ver quienes estaban
adentro. A pesar de haber bastante gente en los pasillos pululando entre
los corredores, Kenshin tenía que admitir que no tenía la más remota idea
de en donde podía tener clases Kaoru. Ni si quiera estaba seguro de que
tuviera clases en ese momento.

Kenshin suspiró. Se sentía estúpido. Para él era obvio que encontrar a una
persona especial entre tal cantidad de gente sería difícil. Pero no se daba
por vencido. Después de todo la había buscado por toda Tokio, que eran
cinco pisos en comparación?

No tenía dudas de que la encontraría tarde o temprano. El problema era que
se estaba volviendo un poquito impaciente y él lo reconocía. Podría jurar
que q aquel chico de anteojos, pensó, lo había visto pasar como 7 veces...

Suspiró otra vez.

Bueno, pensó, es complicado buscar y esconderse al mismo tiempo, agregó
para sí mismo. Tenía que considerar que Sano estudiaba en ese edificio
también, aunque no estaba seguro de que el termino ‘estudiar’ se ajustara
del todo. Pero tenía que reconocer que le estaba yendo mejor de lo que él
creyó al principio.

Podía recordar el colegio, fue allí donde conoció a Sano. Se hicieron
amigos casi inmediatamente. Pero había conocido primero a su hermano.
Sonrió. Se había sorprendido al saber que ambos eran hermanos, ¿qué
pensaría Kaoru? Sano y Yahiko. Se perecían: la manera de hablar, de
comportarse, de actuar ante ciertas situaciones. Irónico quizá.

Kenshin volvió al cuarto piso.

Yahiko quería ser como él. Kenshin volvió a sonreir. Parecía importarle
mucho el ser fuerte. Nunca faltaba a las clases de Kendo, aunque el mismo
Kenshin se había sorprendido al descubrir cuanto le gustaba enseñar. El
orgullo que sentía al ver a Yahiko entrenar, siguiendo sus instrucciones u
obligándolo a repetir algunos movimientos.

Claro, ahora comprendía porque a veces Kaoru perdía la cabeza con él. Podía
ser tan testarudo. Pero era mucho más difícil que lo desobedeciera a él.
Casi nunca levantaba la voz, y aun le desagradaba la violencia. Tal vez esa
era una de las razones por las que prefería enseñar a los niños la base del
kendo que a los mayores las técnicas especiales. Ya casi no enseñaba a los
mayores. Y con los cursos que llevaba ahora lo más probable sería que
dejara algunas clases de kendo más. Yahiko se entristecería, gritaría y
golpearía; pero Kenshin ya estaba decidido.

Pero esperaba que Yahiko se diera cuenta de que había otros profesores los
cuales podrían enseñarle los niveles superiores. El dojo en el que él
trabajaba era grande y tenía muchas especialidades, incluso había un clase
de zumo. Y le pagaban bien, aunque Kenshin sabía que no lo hacía por el
dinero. Le gustaba el kendo, su padre le había enseñado bien... otra vez.

Hiko Seiyurou... Niiyama Kenji, la misma persona. Kenshin sonreía al
recordar como para él era más común llamarlo simplemente ‘shishou’ que
padre. Esta vez Kenshin estaba feliz de haber seguido sus instrucciones, a
pesar que al llegar a los 14 años se había vuelto un adolescente difícil de
controlar, y había querido dejar a su padre en Kyoto para venir a Tokio y
buscar a Kaoru con la excusa de un traslado de colegio a esta ciudad, su
padre lo había detenido. Le había dicho que lo mejor era terminar su
entrenamiento, que cuando fuera mayor de edad podría hacer lo que quisiera.
Kenshin se había molestado, y hasta había huido de su casa. Pero luego lo
había pensado mejor. Con sus recuerdos sobre su vida pasada prácticamente
intactos, pero la perspectiva de un chico de 14 años sobre ellos, tuvo que
reconocer que la última vez que se había separado de su shishou contra su
voluntad, había terminado envuelto en una guerra y convertido en un
asesino. Kenshin se detuvo entonces a mitad de la calle, con la mochila en
la espalda, dio media vuelta y regresó a su casa. Ohh Sip. Su padre lo
castigó severamente, pero él pudo continuar su entrenamiento y el siguiente
año de colegio conoció a Sano, y al fin un año atrás pudo pedir un traslado
desde la Universidad de Kyoto a la de Tokio para continuar sus estudios de
derecho civil.

Bajó hasta el tercer piso y se puso a recorrer el pasillo lentamente.

Abogado, pensó. Se había inclinado por esa carrera desde que era pequeño.
No le gustaba que abusaran de los que no podían defenderse, y que mejor
manera que defenderlos que siendo su abogado ante los tribunales de
justicia? Ya iba en el quinto ciclo y sus calificaciones era buenas.

Sano al terminar el colegio había recibido una beca como jugador de fútbol
americano de la Universidad de Tokio, fue gracias a ella que pudo ingresar
a la universidad, porque a pesar de que sus notas no eran malas, era
difícil convencerlo de que se sentara a estudiar.

Aunque Kenshin lo ayudaba bastante con matemáticas, él mismo no era muy
bueno con ellas. Pero Sano parecía ir muy bien ahora, le gustaban varias de
las clases y su promedio se mantenía estable. Sus profesores lo apreciaban.
Kenshin no pudo evitar que se le escapara una pequeña risita al recordar
como antes le asustaban los trenes. Y ahora estudiaba Ingeniería Mecánica.
Irónico tal vez, agregó Kenshin aun sonriendo.

Y luego su corazón se detuvo.

Y todo él junto a su corazón.

Estaba allí parado en medio de un pasillo, lleno de gente que iba y venía.
Pero Kenshin no los veía.

No podía.

Por que sus ojos estaban fijos en otra cosa.

O mejor dicho... en otra persona.

Allí estaba ella.

Parecía que acababa de salir de uno de los salones del tercer piso, traía
algunos cuadernos entre los brazos y hablaba con alguien, aunque Kenshin no
sabía quien era, tal vez por que para él aquel chico no existía.

Kenshin sólo podía ver a una persona en medio del pasillo, y esa persona
era la más hermosa criatura del mundo.

Un momento después los cuadernos y disquetes que ella llevaba bajo el brazo
cayeron al suelo estrepitosamente, cuando la mirada de ella se cruzó con la
de él.


***



¿Y bien? ¿Qué les pareció? ¿Ya quieren matarme o algo? Espero que no. Si
supieran cuantas veces he cambiado éste capítulo. Pero salió al fin. Me
encanta la última parte, creo que me salió justo como quería, hasta me puse
a besar a mi perro de la emoción, los dedos me pican para escribir el
siguiente capítulo desde la perspectiva de Kaoru ésta vez... no estoy
segura… LAS SUGERENCIAS SON BIEN RECIBIDAS!!!!

Espero que les haya gustado!!! Y escríbanme!!!! Ya saben donde!!

Por si acaso:

Iie: No

Baka: idiota.

Kitsune: Zorro

Gomen: Lo siento.

Onegai: Por favor.

Otra cosa, Niiyama es el apellido de Kenshin, es por eso que Misao lo llama
así, recuerdan en RK, Misao siempre lo llamó Himura. Y Hayashibara es el
apellido de Kaoru, por si no lo recuerdan.