free hosting   image hosting   hosting reseller   online album   e-shop   famous people 
Free Website Templates
Free Installer

CAPITULO VII

 

TU, SOLO TU

 

Mientras los chicos decidían si le dejaban entrar al dojo, Hiko comenzó a cuestionarse esta visita. Se había enterado hace sólo algunos meses de la muerte de Hajime Saitho; había sido antes de volver de su viaje a China. Allí se había encontrado con Kenshin,  quien como tantos otros había ido a  China con fines políticos. Este le había contado todo lo ocurrido con Mercedes desde el día que ella viajara a Tokio con Saitho. Le había contado como había logrado vencer para conseguir su libertad ante la séptima garra y de cómo había atesorado la nota que él le dejara en aquella ocasión. Por Kenshin también se enteró del nacimiento de un hijo y de su vida junto a Saitho. Sin embargo, Kenshin no le había contado nada sobre el parecido de este niño con él. Cuánto lamentaba haber demorado tantos años en volver.

 

-¡Seijuro sama! ¡Seijuro sama! – insistía Kenji, tratando de sacar a Hiko de sus pensamientos.

- Nani?- contestó como volviendo al presente.

-Mi madre está en casa, pase por favor.

 

Mientras Hiko entraba al dojo, Hiroshi corrió a la casa para avisar la visita del maestro de Kenshin san. Kaoru se encontraba tomando té junto a Megumi, quien había venido de visita. Se quedaron mirando una a la otra sorprendidas al saber que Hiko venía.

 

-Megumi, que diremos- dijo Kaoru preocupada

-No lo sé- contestó Megumi- Creo que iré a preparar más té –

 

 En ese momento Hiko entraba a la casa

 

-Konichiwa Kaoru san. Hace mucho tiempo que no nos veíamos

-Konichiwa Maestro Hiko. Es un placer tenerte con nosotros. ¿Qué te ha traído por acá?

-Traigo saludos y noticias de Kenshin para ti.

-¡Kenshin! ¿Se encuentra bien? ¿Has estado con él?- preguntó con desesperación Kaoru

-Vamos, cálmate. El se encuentra bien y es probable que antes de que el verano termine lo tengas de regreso en casa. Te ha enviado algunas cartas.......y algo para Kenji.  Mira, aquí tienes- dijo, entregándole un pequeño paquete.

-¡Hola maestro Hiko! Es un placer poder verte de nuevo- dijo Megumi apareciendo con una bandeja - Estábamos por tomar el té. ¿Nos acompañas?

-Doumo Megumi, pero no gusto de tomar té en este momento.......

-¿Te sientes mal?¿Estás enfermo? Yo podría....

-¡Vamos Megumi! Deja al maestro Hiko tranquilo- la regañó Kaoru- No creo que necesite que lo examinen, aunque se que a ti te gustaría.

-No seas así Kaoru san, me avergüenzas frente a este apuesto caballero- le contestó Megumi sonriendo picaronamente.

-Agradezco tu preocupación Megumi san –le dijo Hiko- hace tiempo que no recibía halagos de una bella señorita.

Kaoru, Megumi...-cambió de tema Seijuro, poniéndose serio y un poco nervioso- Kenshin me contó lo que ocurrió con Hajime Saitho. Lamentablemente me vengo a enterar hace poco de esto..............si no, habría venido antes.

 

Megumi y Kaoru esperaban expectantes las próximas palabras de Hiko. Habían prometido guardar en secreto la verdadera paternidad del chico. Pero con Hiko ahí............,eso era tremendamente difícil. Los dos eran como gotas de agua y era muy difícil que Hiko no se hubiera dado cuenta.

 

-¿Hiroshi se llama?- preguntó Hiko

-¿Quién?- respondieron a coro las dos, un poco angustiadas

-Mi hijo – Hiko bajó la voz al decirlo.

-Maestro Hiko, eso es algo que debes resolver con Mercedes. Ella esperó por ti mucho, antes de aceptar a Saitho san como esposo. Fue feliz con él y aún llora su muerte, pero su corazón siempre ha seguido latiendo con fuerza cuando se acuerda de ti- le explicó Megumi.

-Te rogamos que no nos hagas esa pregunta a nosotras- le suplicó Kaoru

-Aunque la respuesta es muy evidente- agregó Megumi.

Hiko se quedó callado, mirando al suelo. Luego preguntó - ¿Qué dijo Saitho de todo esto?

-Nada Hiko, nada –le contestó Kaoru con un poco de tristeza.- Para él fue SU hijo. Se lo prometió a Mercedes. ¿Pero qué estamos haciendo? Esto no debes hablarlo con nosotras.- le reclamó Kaoru.

-Además, Hiroshi......... -dijo Megumi suponiendo que el chico podía estar escuchando.

-Creo que Hiroshi ya se dio cuenta –dijo Hiko- La expresión en su rostro al verme.......Creo que debe estar pensando en esto ahora.

-Mejor voy a ver a los chicos- dijo Megumi, saliendo a buscarlos.

-Debo hablar con ella Kaoru. ¡Necesito hablar con ella! He tratado de ser indiferente a todo lo que ha pasado, pero este estúpido corazón que llevo dentro del pecho me la recuerda a cada instante. He sido un tonto pensando que no podía volver a amar porque a mi lado correría peligro........Mi pasado me ha impedido amarla Kaoru- se levantó y comenzó a caminar nerviosamente por la habitación. ¡Baka, baka Seijuro! -se reprimía a si mismo.

-¿Tu pasado te lo impide? Acaso crees que tu mujer, Saayo, te odiaría por lo que ocurrió.  Eso fue cosa del destino, no tu culpa. ¡Olvídalo! Aún es tiempo de recuperar a Mercedes, no actúes como el baka de tu pupilo, que jamás.... Bueno, solo hazme caso. Habla con ella. Nada pierdes con ello.- Kaoru se había puesto de pie a su lado.

-¿Sabes dónde puedo encontrarla? –preguntó Hiko

-¿Qué si lo sé? Por supuesto. Llegará pronto, está atrás tomando un baño- dijo Kaoru

 

Hiko besó a Kaoru en la cabeza y comenzó a caminar hacia el cuarto de baño, con decisión.

 

-¡Pero Hiko! ¡Maestro Hiko! ¿Qué haces?- corrió Kaoru tras él.

-No te preocupes Kaoru, es lo que debí hacer hace años.

.........................................................................................

 

Megumi encontró a los muchachos tirando piedras al río.  Hiroshi tenía cara de haber estado llorando. Kenji trataba de protegerlo, entreteniendo a Megumi con la esperanza de que no notara las lágrimas en los ojos de su amigo.

-Hiroshi- Megumi puso una mano sobre el hombro del chico- ¿Te ocurre algo malo?

-Megumi san ¿Quién era Hajime Saitho?

 

Megumi  estaba sorprendida, a pesar de su corta edad este niño tenía una madurez que la impresionaba. Fue entonces cuando decidió que lo mejor sería contarle una historia, donde los protagonistas eran su madre y los dos hombres que su corazón siempre amaría.

.......................................................................................

 

Hiko entró al cuarto de baño en silencio. No estaba seguro de lo que haría o diría. Su mente estaba siendo una vez más, confundida por su corazón. Fue entonces cuando la vio. La misma Mercedes de siempre, hermosa como él la recordaba. Estaba con los ojos cerrados disfrutando de su baño. Silenciosamente sacó la espada de su cinto y la dejó sobre una mesita que había a la entrada del cuarto. Luego comenzó a avanzar ocultándose, sin saber que hacer aún.

A Mercedes le pareció escuchar un ruido, ante lo cual gritó

 

-¡Kenji , Hiroshi salgan  ya! – era común que los chicos entraran a molestar cuando ella o Kaoru tomaban un baño.

 

Fue entonces cuando Hiko se atrevió a dejarse ver. Con una sonrisa en los labios se presentó ante ella diciendo

 

-Soy un chico, pero no uno de los que esperabas. Hola Mercedes.

-¿Pero que haces tú aquí? –le reprimió entre asustada y enojada.- ¡Kaoru! ¡Kaoru! ¿Cómo pudiste Seijuro Hiko? Sal de aquí ahora. Ya hablaremos afuera.

-No me iré. Esta vez no me iré. He sido un estúpido toda la vida y quiero reparar eso ahora- comenzó a quitarse las botas. Necesito saber .... algo- le dijo mientras se quitaba la camisa.

Mercedes estaba sorprendida, pero ya no estaba enojada. Conocía bien a Hiko y sabía a que había venido. El no era de aquellos hombres que vendrían a declararle su amor de rodillas. Su corazón comenzó a revivir. Siempre lo había amado y lo amaba aún. Comenzaban a borrarse palabras y hechos negativos hacia esta relación que ella guardara en su alma desde hace tiempo.

-Seijuro  Hiko, no creas que es tan fácil como desvestirse y tomar un baño conmigo. Han pasado muchas cosas y ha pasado mucho tiempo desde aquella última vez- hablaba mientras comenzaba a salir del agua para alcanzar una toalla, la verdad es que no quería estar en desventaja. Si él decidía amarla en ese instante, lo lograría sin mucha batalla y Mercedes no quería eso, por lo menos eso era lo que su cabeza le decía, pero su corazón...... ¿acaso no era lo que había estado esperando todo este tiempo?

Hiko se sentó en un banquillo, divertido de ver a Mercedes tratando de mostrarse enojada.

-Mercedes, por favor perdóname-le dijo poniéndose serio. Nunca he sido muy bueno en estas cosas. Además, me he portado como un cobarde desde el día que te conocí en Tokio. Siempre evité mostrarte mis sentimientos, temeroso de perderte, de cometer un error.... Valiente en la guerra, pero cobarde en el amor. -Se quedó mirando a Mercedes con la esperanza de escuchar lo que deseaba escuchar, que lo perdonaba, que todo sería como antes. Comenzaba a sentirse estúpido sin botas ni camisa pero no se atrevía a moverse de allí

Mercedes se envolvió en la toalla y caminó hacia él, sin saber que hacer. Hiko se levantó de su asiento y la abrazó. La verdad es que no le sorprendió que Mercedes se dejara abrazar, era lo que los corazones de ambos esperaban.

 

-Seijuro Hiko ¿por qué demoraste tanto en volver a mi?-le susurró al oído Mercedes

-Hace muy poco me enteré por todo lo que has tenido que pasar. –la abrazaba con fuerza mientras acariciaba sus cabellos mojados. -Llevaba mucho tiempo viajando sin rumbo fijo. Si lo hubiera sabido antes, serías mi mujer hace mucho tiempo. –Luego buscó su boca y la besó con ternura, la besó como se lo había imaginado todos estos años en sus sueños.

-Tus pantalones- le susurró Mercedes

-No. ¡Olvídalo! Era una broma- se negó Hiko

 

Fue entonces cuando Mercedes lo empujó al agua

-¿pero mujer qué haces?-le reclamó Hiko

-Nada, sólo que creo que desde este momento mi vida vuelve a ser feliz-se quitó la toalla y entró al agua con él. –Queda una sola persona que puede hacerme feliz en este mundo Hiko.

-Y creo saber de quién hablas Mercedes-le contestó él mientras se le acercaba para abrazarla.

-Si Hiko, Tu, sólo Tú