| free hosting image hosting hosting reseller online album e-shop famous people | ||
![]() ![]() |
||
Mientras los chicos decidían si le
dejaban entrar al dojo, Hiko comenzó a cuestionarse esta visita. Se había
enterado hace sólo algunos meses de la muerte de Hajime Saitho; había sido
antes de volver de su viaje a China. Allí se había encontrado con Kenshin, quien como tantos otros había ido a China con fines políticos. Este le había contado todo lo
ocurrido con Mercedes desde el día que ella viajara a Tokio con Saitho. Le había
contado como había logrado vencer para conseguir su libertad ante la séptima
garra y de cómo había atesorado la nota que él le dejara en aquella ocasión.
Por Kenshin también se enteró del nacimiento de un hijo y de su vida junto a
Saitho. Sin embargo, Kenshin no le había contado nada sobre el parecido de este
niño con él. Cuánto lamentaba haber demorado tantos años en volver.
-¡Seijuro sama! ¡Seijuro sama! –
insistía Kenji, tratando de sacar a Hiko de sus pensamientos.
- Nani?- contestó como volviendo al
presente.
-Mi madre está en casa, pase por favor.
Mientras Hiko entraba al dojo, Hiroshi
corrió a la casa para avisar la visita del maestro de Kenshin san. Kaoru se
encontraba tomando té junto a Megumi, quien había venido de visita. Se
quedaron mirando una a la otra sorprendidas al saber que Hiko venía.
-Megumi, que diremos- dijo Kaoru
preocupada
-No lo sé- contestó Megumi- Creo que iré
a preparar más té –
En
ese momento Hiko entraba a la casa
-Konichiwa
Kaoru san. Hace mucho tiempo que no nos veíamos
-Konichiwa Maestro Hiko. Es un placer
tenerte con nosotros. ¿Qué te ha traído por acá?
-Traigo saludos y noticias de Kenshin
para ti.
-¡Kenshin! ¿Se encuentra bien? ¿Has
estado con él?- preguntó con desesperación Kaoru
-Vamos, cálmate. El se encuentra bien y
es probable que antes de que el verano termine lo tengas de regreso en casa. Te
ha enviado algunas cartas.......y algo para Kenji. Mira, aquí tienes- dijo, entregándole un pequeño paquete.
-¡Hola maestro Hiko! Es un placer poder
verte de nuevo- dijo Megumi apareciendo con una bandeja - Estábamos por tomar
el té. ¿Nos acompañas?
-Doumo Megumi, pero no gusto de tomar té
en este momento.......
-¿Te sientes mal?¿Estás enfermo? Yo
podría....
-¡Vamos Megumi! Deja al maestro Hiko
tranquilo- la regañó Kaoru- No creo que necesite que lo examinen, aunque se
que a ti te gustaría.
-No seas así Kaoru san, me avergüenzas
frente a este apuesto caballero- le contestó Megumi sonriendo picaronamente.
-Agradezco tu preocupación Megumi san
–le dijo Hiko- hace tiempo que no recibía halagos de una bella señorita.
Kaoru, Megumi...-cambió de tema Seijuro,
poniéndose serio y un poco nervioso- Kenshin me contó lo que ocurrió con
Hajime Saitho. Lamentablemente me vengo a enterar hace poco de
esto..............si no, habría venido antes.
Megumi y Kaoru esperaban expectantes las
próximas palabras de Hiko. Habían prometido guardar en secreto la verdadera
paternidad del chico. Pero con Hiko ahí............,eso era tremendamente difícil.
Los dos eran como gotas de agua y era muy difícil que Hiko no se hubiera dado
cuenta.
-¿Hiroshi se llama?- preguntó Hiko
-¿Quién?- respondieron a coro las dos,
un poco angustiadas
-Mi hijo – Hiko bajó la voz al
decirlo.
-Maestro Hiko, eso es algo que debes
resolver con Mercedes. Ella esperó por ti mucho, antes de aceptar a Saitho san
como esposo. Fue feliz con él y aún llora su muerte, pero su corazón siempre
ha seguido latiendo con fuerza cuando se acuerda de ti- le explicó Megumi.
-Te rogamos que no nos hagas esa pregunta
a nosotras- le suplicó Kaoru
-Aunque la respuesta es muy evidente-
agregó Megumi.
Hiko se quedó callado, mirando al suelo.
Luego preguntó - ¿Qué dijo Saitho de todo esto?
-Nada Hiko, nada –le contestó Kaoru
con un poco de tristeza.- Para él fue SU hijo. Se lo prometió a Mercedes. ¿Pero
qué estamos haciendo? Esto no debes hablarlo con nosotras.- le reclamó Kaoru.
-Además, Hiroshi......... -dijo Megumi
suponiendo que el chico podía estar escuchando.
-Creo que Hiroshi ya se dio cuenta
–dijo Hiko- La expresión en su rostro al verme.......Creo que debe estar
pensando en esto ahora.
-Mejor voy a ver a los chicos- dijo
Megumi, saliendo a buscarlos.
-Debo hablar con ella Kaoru. ¡Necesito
hablar con ella! He tratado de ser indiferente a todo lo que ha pasado, pero
este estúpido corazón que llevo dentro del pecho me la recuerda a cada
instante. He sido un tonto pensando que no podía volver a amar porque a mi lado
correría peligro........Mi pasado me ha impedido amarla Kaoru- se levantó y
comenzó a caminar nerviosamente por la habitación. ¡Baka, baka Seijuro! -se
reprimía a si mismo.
-¿Tu pasado te lo impide? Acaso crees
que tu mujer, Saayo, te odiaría por lo que ocurrió.
Eso fue cosa del destino, no tu culpa. ¡Olvídalo! Aún es tiempo de
recuperar a Mercedes, no actúes como el baka de tu pupilo, que jamás....
Bueno, solo hazme caso. Habla con ella. Nada pierdes con ello.- Kaoru se había
puesto de pie a su lado.
-¿Sabes dónde puedo encontrarla?
–preguntó Hiko
-¿Qué si lo sé? Por supuesto. Llegará
pronto, está atrás tomando un baño- dijo Kaoru
Hiko besó a Kaoru en la cabeza y comenzó
a caminar hacia el cuarto de baño, con decisión.
-¡Pero Hiko! ¡Maestro Hiko! ¿Qué
haces?- corrió Kaoru tras él.
-No te preocupes Kaoru, es lo que debí
hacer hace años.
.........................................................................................
Megumi encontró a los muchachos tirando
piedras al río. Hiroshi tenía
cara de haber estado llorando. Kenji trataba de protegerlo, entreteniendo a
Megumi con la esperanza de que no notara las lágrimas en los ojos de su amigo.
-Hiroshi- Megumi puso una mano sobre el
hombro del chico- ¿Te ocurre algo malo?
-Megumi san ¿Quién era Hajime Saitho?
Megumi
estaba sorprendida, a pesar de su corta edad este niño tenía una
madurez que la impresionaba. Fue entonces cuando decidió que lo mejor sería
contarle una historia, donde los protagonistas eran su madre y los dos hombres
que su corazón siempre amaría.
.......................................................................................
Hiko entró al cuarto de baño en
silencio. No estaba seguro de lo que haría o diría. Su mente estaba siendo una
vez más, confundida por su corazón. Fue entonces cuando la vio. La misma
Mercedes de siempre, hermosa como él la recordaba. Estaba con los ojos cerrados
disfrutando de su baño. Silenciosamente sacó la espada de su cinto y la dejó
sobre una mesita que había a la entrada del cuarto. Luego comenzó a avanzar
ocultándose, sin saber que hacer aún.
A Mercedes le pareció escuchar un ruido,
ante lo cual gritó
-¡Kenji , Hiroshi salgan ya! – era común que los chicos entraran a molestar cuando
ella o Kaoru tomaban un baño.
Fue entonces cuando Hiko se atrevió a
dejarse ver. Con una sonrisa en los labios se presentó ante ella diciendo
-Soy un chico, pero no uno de los que
esperabas. Hola Mercedes.
-¿Pero que haces tú aquí? –le
reprimió entre asustada y enojada.- ¡Kaoru! ¡Kaoru! ¿Cómo pudiste Seijuro
Hiko? Sal de aquí ahora. Ya hablaremos afuera.
-No me iré. Esta vez no me iré. He sido
un estúpido toda la vida y quiero reparar eso ahora- comenzó a quitarse las
botas. Necesito saber .... algo- le dijo mientras se quitaba la camisa.
Mercedes estaba sorprendida, pero ya no
estaba enojada. Conocía bien a Hiko y sabía a que había venido. El no era de
aquellos hombres que vendrían a declararle su amor de rodillas. Su corazón
comenzó a revivir. Siempre lo había amado y lo amaba aún. Comenzaban a
borrarse palabras y hechos negativos hacia esta relación que ella guardara en
su alma desde hace tiempo.
-Seijuro
Hiko, no creas que es tan fácil como desvestirse y tomar un baño
conmigo. Han pasado muchas cosas y ha pasado mucho tiempo desde aquella última
vez- hablaba mientras comenzaba a salir del agua para alcanzar una toalla, la
verdad es que no quería estar en desventaja. Si él decidía amarla en ese
instante, lo lograría sin mucha batalla y Mercedes no quería eso, por lo menos
eso era lo que su cabeza le decía, pero su corazón...... ¿acaso no era lo que
había estado esperando todo este tiempo?
Hiko se sentó en un banquillo, divertido
de ver a Mercedes tratando de mostrarse enojada.
-Mercedes, por favor perdóname-le dijo
poniéndose serio. Nunca he sido muy bueno en estas cosas. Además, me he
portado como un cobarde desde el día que te conocí en Tokio. Siempre evité
mostrarte mis sentimientos, temeroso de perderte, de cometer un error....
Valiente en la guerra, pero cobarde en el amor. -Se quedó mirando a Mercedes
con la esperanza de escuchar lo que deseaba escuchar, que lo perdonaba, que todo
sería como antes. Comenzaba a sentirse estúpido sin botas ni camisa pero no se
atrevía a moverse de allí
Mercedes se envolvió en la toalla y
caminó hacia él, sin saber que hacer. Hiko se levantó de su asiento y la
abrazó. La verdad es que no le sorprendió que Mercedes se dejara abrazar, era
lo que los corazones de ambos esperaban.
-Seijuro Hiko ¿por qué demoraste tanto
en volver a mi?-le susurró al oído Mercedes
-Hace muy poco me enteré por todo lo que
has tenido que pasar. –la abrazaba con fuerza mientras acariciaba sus cabellos
mojados. -Llevaba mucho tiempo viajando sin rumbo fijo. Si lo hubiera sabido
antes, serías mi mujer hace mucho tiempo. –Luego buscó su boca y la besó
con ternura, la besó como se lo había imaginado todos estos años en sus sueños.
-Tus pantalones- le susurró Mercedes
-No. ¡Olvídalo! Era una broma- se negó
Hiko
Fue entonces cuando Mercedes lo empujó
al agua
-¿pero mujer qué haces?-le reclamó
Hiko
-Nada, sólo que creo que desde este
momento mi vida vuelve a ser feliz-se quitó la toalla y entró al agua con él.
–Queda una sola persona que puede hacerme feliz en este mundo Hiko.
-Y creo saber de quién hablas
Mercedes-le contestó él mientras se le acercaba para abrazarla.
-Si Hiko, Tu, sólo Tú